Juan Antonio Díaz Sánchez: «La fábrica de las oportunidades»

 

A María C. J., mi gran amiga,
quien es obrera en la fábrica de los sueños.

Granada, esa provincia que ha sido, es y será rica en recursos económicos generados fundamentalmente por el sector terciario y, en algunas épocas más que en otras, por el secundario, siempre con la aportación del primario. Cuenta con un vasto patrimonio histórico y cultural, que genera un importantísimo boom turístico, cuyo máximo exponente lo encontramos en la Alhambra. Así mismo cuenta con una más que notable presencia de patrimonio industrial, quizás ésta es mucho más desconocida porque no genera el volumen turístico que genera el conjunto nazarí o los recursos naturales de invierno como es Sierra Nevada.

Granada experimentó un resurgir económico e industrial en el último tercio del siglo XIX y, fundamentalmente, a comienzos del XX con la construcción de varias líneas de ferrocarril que atravesaban y comunicaban la provincia con el resto de Andalucía, Madrid, Murcia y el Levante, y Barcelona. La industrialización azucarera en la provincia de Granada tuvo su nacimiento a partir de la pérdida de la “perla del Caribe”, en 1898, es decir, Cuba, que era provincia española y abastecía a la metrópoli de azúcar, tabaco, ron y otros muchos productos.

No está en nuestro ánimo escribir la historia de la industrialización granadina finisecular. Sólo anotaremos como máximos exponentes de la misma, la cantidad de fábricas o ingenios azucareros que se construyeron en la Vega de Granada, en la costa (Motril), y en las comarcas de Guadix y Baza; el desarrollo de la banca granadina principalmente en manos de la familia Rodríguez-Acosta, la construcción de la “Gran Vía de la Azúcar” –actual “Gran Vía de Colón”− en la capital y la extraordinaria red ferroviaria que posibilitó todo este despertar industrial.

Estado actual de la estación de Hijate, sita en término municipal de Caniles ::  OLIVIÉ SÁNCHEZ

De todo lo que hemos apuntado anteriormente, que tuvo su máximo auge durante el primer tercio del s. XX, ya queda bien poco en funcionamiento. En pleno siglo XXI, no queda ya ni una sola fábrica azucarera en Granada, todas cerraron en el último tercio del siglo pasado. La principal avenida de Granada, que vertebra lo que en su momento fue el ensanche urbano de la ciudad, hace tiempo que cambió su denominación. Y las conexiones ferroviarias granadinas han sido, paulatinamente, reducidas a menos de la mitad: desde la reducción de servicios ferroviarios en las líneas que actualmente están en funcionamiento como son la Almería-Linares o la transversal de Andalucía, al cierre, supresión, eliminación y expolio de la antigua Guadix-Baza-Lorca, que unía Andalucía Oriental con Murcia y el Levante Español, en 1984.

No hace mucho tiempo, el arquitecto don Javier Gallego Roca escribió en las páginas de nuestro diario decano, IDEAL, un magnífico artículo titulado: “Paisaje industrial de la Vega en el siglo XXI: nuevos desafíos”, que leí con suma atención y que me pareció sublime. En éste, el autor defiende la restauración, recuperación y puesta en valor de todo nuestro patrimonio industrial y del paisaje industrial que éste genera, utilizando como ejemplo la fábrica del “Cristo de la Salud”,  sita en Santa Fe.

Sin lugar a dudas, toda esa industrialización de la que hemos realizado algunos apuntes anteriormente de una forma sucinta y muy resumida, generó una serie de edificios y construcciones que, en su mayor parte y a día de hoy, se encuentran en ruinas. Hay algunas que han sido restauradas y recuperadas, las cuales albergan un ejemplo de buen hacer y trabajo, que debería de constituir una extensiva generalidad y no una honrosa excepción.

Vieja estación de ferrocarril de Caniles antes de su restauración ::  AMALIA VIDAL

Pero no solamente nos estamos refiriendo a los ruinosos edificios de los antiguos ingenios azucareros, sino que también nos referimos al lamentable estado de ruina en que se encuentran las olvidadas estaciones y apeaderos de la antigua línea de Guadix-Baza-Lorca, salvo alguna honrosa excepción como es la estación de Caniles que ha sido totalmente restaurada, recuperada, puesta en valor y musealizada –me cupo el honor de mostrarla a toda Andalucía a través de un programa de Canal Sur−, la vieja estación de Baza, que se mantiene aunque evidentemente podría estar mucho mejor, y un par de ellas en municipios de la cuenca del Almanzora (Almería) por la que discurría dicho tren. Los escasos recuerdos que quedan en la actualidad de ese ferrocarril o han sido desmontados como es el caso del puente de lata que salvaba el arroyo de Gor, o están siendo expoliados por la acción antrópica fruto de la incultura y desconocimiento de las responsabilidades penales que puede originar un delito contra el patrimonio como es el caso del expolio que ha sufrido parte del puente de hierro de Caniles, o están en ruinas debido al total abandono y el paso de los años como son la mayoría de estaciones de tren.

Puente de hierro Caniles  ::  MGUEL J. ÁVALOS GONZÁLEZ

La fábrica azucarera “Nuestra Señora de las Mercedes” de Caniles, lamentablemente, constituye un claro ejemplo de la generalidad ruinosa y no de la excepción honrosa de las que hemos hablado antes. Se trata de un antiguo complejo industrial, sito en el término municipal de esta villa, que paradógicamente se encuentra en manos privadas habiendo sido en sus orígenes una fábrica propiedad de la SGA (Sociedad General Azucarera), por lo tanto estatal, es decir, de titularidad pública. Un conjunto de edificios que, junto a la recuperada estación de tren, conforma el más importante exponente del patrimonio industrial que tenemos en las comarcas de Baza y Huéscar.

Esta vieja fábrica, al igual que las del resto de la provincia, debe de estar en manos del Estado, es decir, debe ser de titularidad pública. De esa forma, se podría acometer su restauración, recuperación, puesta en valor y utilización, porque otra cosa no, pero estos edificios debido a sus magnas dimensiones dan un extraordinario juego de oportunidades para su utilización. Con la restauración de una fábrica no sólo conseguimos la recuperación de un viejo edificio histórico, que es patrimonio industrial, sino que podemos hacer que estas viejas fábricas azucareras se conviertan en fábricas de oportunidades. Oportunidades que darían los puestos de trabajo que originarían dichas obras de restauración, oportunidades que darían de potenciar y fomentar nuestro afán emprendedor, oportunidades que darían de recuperar lo que nos pertenece por derecho propio: nuestra historia y patrimonio.

NOTA: El autor de la primera foto:’Fábrica azucarera “Nuestra Señora de las Mercedes” de Caniles’ es ÁLEX HURTADO.

Ver otros artículos de:

Juan Antonio Díaz Sánchez 

Centro de Estudios Históricos de Granada y su Reino

 

 

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