Antonio Luis Gallardo: «A propósito del sexo»

Por fin parece ser que las isobaras anuncian cambios o al menos, así llevan semanas y semanas. Yo ya no sé qué beber para refrescar el cuerpo. ¡Al final como siempre, llegaran las tormentas y los fríos, pero yo habré engordado unos kilos y la barriga será de órdago… no me gustan las altas temperaturas!

Es verano y ya sabéis lo intrascendente que me vuelvo, encima estamos a principios de semana y con la resaca gloriosa de unos días pasados con mis nietos. Me he puesto a ojear algunos suplementos literarios de periódicos, que, por cierto, cada vez son menos, en uno de ellos he leído un párrafo de Isabel Allende que no tiene desperdicio, dice así: «Para las mujeres el mejor afrodisiaco son las palabras, el punto G está en los oídos, el que busque más abajo está perdiendo el tiempo».

Me ha dado por reír, pues en mis tiempos mozos no se hablaba para nada de ese fabuloso punto G o sería que estabas más pendiente de la rodilla, los muslos o la entrepierna para buscar puntos G.

¡Ahora se dice que es el punto máximo de excitación femenina y parece ser que se encuentra localizado en el fondo izquierdo de la vagina, toma ya!!! No obstante, hay mujeres que se excitan más tocando el clítoris.

¿Por qué de vez en cuando no desconectamos este aparato y nos abrazamos y besamos o al menos nos tocamos con un leve roce que erice la piel?

He seguido riendo, pues no sé el motivo de haberme puesto a pensar y peor aún escribir, sobre punto G, entrepierna o esa palabra tan fina como clítoris, antes se decía pepitilla, pero corto ya pues me estoy poniendo ordinario.

Sí recuerdo las palabras de una señora, que decía que ella no tenía solo punto G, si no que todo su cuerpo era un abecedario y cada punto mejor que el otro. Voy a darme una ducha fría que por la mañana viene muy bien.

Vivimos en una sociedad totalmente dominada por lo audiovisual. Hemos perdido espontaneidad y costumbre con el tacto. Nos tocamos menos, aunque lo necesitamos más. ¿Por qué de vez en cuando no desconectamos este aparato y nos abrazamos y besamos o al menos nos tocamos con un leve roce que erice la piel? ¡Vamos a intentarlo!

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