Vehículos singulares, 126: Jorge Mata Robles y su Renault 4/4 de 1957

Nos encontramos con José María Mata Álvarez y su hijo Jorge Mata Robles en el garaje de Churriana de la Vega, donde guardan sus vehículos. Es este un espacio limpio y ordenado cuyas paredes deja bien a las claras sus aficiones. Cuadros enmarcados con distintos modelos de coches veteranos, carteles de concentraciones y rutas, insignias de clubes y diplomas ocupan la práctica totalidad de las paredes. Una estantería exhibe una pequeña colección de miniaturas de distintas marcas y modelos, junto con varios trofeos. En una de las esquinas se pueden observar más de cuarenta matrículas originales, casi todas de Granada pero también alguna de Sevilla, Jaén y Madrid. Por último, varios paneles protegidos con plástico, muestran imágenes bajo los rótulos manuscritos: ‘Mis debilidades’, Brasil un ‘tío’ cojonudo’ y III Ruta Históricos de Granada, 1987′.

Tras los saludos de rigor, el padre nos llama la atención sobre una pegatina verde circular que lucen sus coches con la siguiente leyenda: “Somos un patrimonio respetuoso con el medio ambiente. Federación Española de Vehículos Antiguos. 0,63% Impacto del uso de los vehículos antiguos sobre el total de emisiones de CO2 mundiales. Estimación elaborada por la FIVA”.

Dos coches de rallies: un R8 con el que comenzó a correr José María con su señora y un 124 Sport 1800 «que es un tiro» comparten espacio con un Renault 8 Monaquatre y el Renault 4/4. Tras mover unos para sacar otros, nos dirigimos con los dos últimos hasta la ermita de Churriana con el doble objetivo de poder grabar el vídeo de los vehículos en movimiento para Canal Tamayo y contar con un fondo bonito e identificable. Una vez realizadas las imágenes principales y detalle (interior, piezas, logos,…) iniciamos la recogida de información. Así sabemos que Jorge Mata es informático de profesión, aunque podría haberse dedicado al baloncesto pues alcanza los dos metros de altura, y que es padre primerizo desde hace cuatro días (la entrevista se hizo el último día de agosto). También que ha heredado de su progenitor la afición por los clásicos. «Todo esto se lleva en la sangre. Mi primer recuerdo del 4 4 es de verlo en la puerta de casa de mis padres. En este coche hemos hecho bastantes kilómetros, pues hemos ido muchas veces a Montefrío, el pueblo de mi padre, participado en salidas con otros clásicos y dado paseos por Granada. Es un coche que anda bien», nos cuenta. Reconoce que es muy difícil de superar el nivel de su padre con una importante trayectoria, tanto en el Club de Automóviles Veteranos de Granada como en la Escudería 49.9.

Salpicadero del Renault 4/4 de la familia Mata :: ANTONIO ARENAS

Al parecer el abuelo de Jorge tuvo un 4/4 que vendió en 1962, lo cual produjo una gran frustración en su padre. «Desde ese año al 82 fueron 20 años en los que yo suspiraba por tener coches antiguos porque veía que iban a la chatarra. Yo no era capaz de conseguir ninguno y sabía que iban a tener un valor o me lo parecía. Yo no quería que fueran a la chatarra», nos cuenta José María. También nos explica que ese año, «un día en los anuncios por palabras del periódico IDEAL vi que vendían un 4/4 en Bailén y no me lo pensé dos veces, llamé por teléfono y me puse en contacto con el dueño. Fui a Bailén y me lo compré sin mirar nada. Francamente estaba para echarle mucho dinero encima». Según la documentación el primer propietario de este coche era de Santisteban del Puerto (Jaén) donde afirma tener pendiente un viaje. « Lo reparé de mecánica y lo tapicé y cuando conseguí todas las piezas (parachoques, maniquetas, pilotos, los bigotes delanteros,…), desarmé el coche y lo pinté. Después lo monté quedando como recién salido de fábrica». Señala que «tiene un motor Ventoux de Renault que llevaban el 4/4, Gordini y Ondine, siendo el origen del motor Sierra que ya llevan el R8, R10, el 4L y otros modelos más». Para su época de fabricación considera que gasta poco, entre 7 y 8 litros a los 100 km, como se solía decir, «gasta menos que un mechero».

Cuatro puertas, cuatro plazas y cuatro caballos fiscales franceses

Frontal con los tres bigotes y los clubes de clásicos de los que forma parte su propietario ::A. ARENAS

La familia Mata está disfrutando de este coche desde 1984. Un vehículo que trae unas faldillas de fábrica para que las piedras no dañen el guardabarros trasero que también va protegido con unas defensas de aluminio. Como todos los vehículos que llevan el motor atrás requiere estar muy atento en las curvas. Cuenta con un motor de 21 CV, 4 cilindros, 747 cc. Lo de «cuatro-cuatro» le viene desde su origen francés cuyas primeras unidades llegaron a España a finales de los cuarenta. En nuestro país se fabricarían en la factoría de FASA-Renault en los primeros años de los 50. El hecho de contar con cuatro puertas, cuatro plazas y cuatro caballos fiscales franceses, le valió el sobrenombre de «quatre-quatre» pero españolizado. Las tiras frontales, llamadas bigotes, pasaron de seis a tres. A nivel mundial se fabricaron un total de 1.105.547 unidades de este modelo. El Club Español Amigos del Renault 4/4 con sede en Madrid cuenta con más de 600 socios y presencia en Internet (www.clubrenault4cv.com).

Próxima entrega: José Manuel Jiménez Sánchez y su Dyane 6 de 1983

 

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