Vehículos singulares, 133: David Esteban Muñoz y su Plymouth de 1937

En esta ocasión la cita con el propietario del vehículo singular de esta semana, David Esteban Muñoz, fue en el Parador Nacional de Jaén, localizado en el Castillo de Santa Catalina. Aquí tras disfrutar de las espléndidas panorámicas de la capital subidos en su flamante Plymouth de 1937, pudimos conocer algunos detalles del coche y de su propietario. «Soy comercial de material eléctrico, lo que pasa que el tema de los coches clásicos y antiguos lo llevo en las venas desde muy chiquitito pues es una afición que cogí de mi padre», responde a la primera pregunta tras la cual especifica que el primer coche de esta categoría que llegó a sus manos fue un Mercedes coupé de unos treinta y tantos años, después otro que tuvo su padre, un Fiat 1.100 de 1965, que tras su fallecimiento se puso a restaurar. Tras un siniestro con el Mercedes se compró el Plymouth con el que lleva tan solo unos meses.

Asimismo nos cuenta que lo compró a un aficionado de Soria que poseía siete u ocho coches. A su vez este lo había adquirido hace una década en Uruguay. Entre las curiosidades destaca el hecho de llevar el volante a la derecha porque hasta 1945 en este país de América del Sur se conducía por la izquierda. «He tenido que acostumbrarse a conducir un coche con el volante a la derecha y de más de 80 años, con su dirección y frenos. Entre conducir un coche actual y este hay una diferencia abismal, es como el día y la noche. Pero todo es cuestión de acostumbrarse», señala. Igualmente nos comenta que el motor se hizo por completo y lo tapizó entero. Por su parte le ha restaurado el sistema eléctrico porque funciona a 6 voltios. Igualmente hubo que hacerle una serie de reparaciones porque perdía el aceite, «por lo demás estaba bastante entero».

El Mayflower, logotipo del Plymouth ::A. ARENAS

Por la antigüedad que tiene el seguro es bastante económico, unos 60 euros, con asistencia en viaje y rotura de lunas. Desde que lo tiene ha participado en unas seis concentraciones, con distancias de hasta de 300 kilómetros, entre ida y vuelta. La potencia de su motor es de 82 CV, 3.300 cc y 6 cilindros en línea. Cuenta con tres marchas (primera, segunda y directa «con la que puedes ir al fin del mundo») que le permite alcanzar una velocidad media de 80-90 km/h, aunque podría superar los cien. Su depósito tiene una capacidad de «entre 15 y 20 litros y su peso ronda los 1400 kg». Asimismo, explica que las piezas que ha tenido que comprar hasta ahora son las ópticas delanteras pues no lleva bombillas y que al ser de 6 voltios le ha sido imposible comprarlas en España. «He tenido que conseguirlas por Internet en una página de EE.UU. Por lo que su precio se incrementa debido al tema de aduanas», añade.

82 CV tiene el motor del Plymouth :: A. ARENAS

Del salpicadero comenta que cuenta con un velocímetro que funciona bastante bien, «aunque tiene un pequeño desfase. Otra esfera es para la temperatura y otra para la presión de aceite y amperaje». Entre los desplazamientos recientes nos explica el de Jaén a Granada, en el que invirtió aproximadamente una hora, calculando que el consumo fue de unos 40 litros. También llama la atención el tamaño de la palanca de cambio, «parecida a la de un camión». Igualmente nos comenta con humor que otra curiosidad de este vehículo es el aire acondicionado, al tiempo que abre una trampilla que permite que entre por los bajos o los limpiaparabrisas que funcionan por vacío gracias a un tubo que va al carburador que cuando el motor está funcionando, la misma admisión del motor es lo que hace que se muevan.

Un coche con «dirección insistida»

Salpicadero del Plymouth de 1937 :: A. A.

 

El desplazamiento más largo que ha realizado desde que lo tiene ha sido de Jaén a Castellar, por carreteras sinuosas, también ha viajado con él a La Carolina. En todos los sitios por donde pasa comprueba que es un fabuloso «rompecuellos» pues todos se giran para verlo al pasar. Indica con humor que el volante es de «dirección insistida pues hay que insistirle para poder moverlo». Igualmente que «como este Plymouth sedán de dos puertas no tengo constancia de que haya otros en España, sí he visto bastantes en EE.UU., estando su premio en torno a 20.000 dólares. Sé que en el año 37 fue un año de récord de este modelo PIII, pues vendieron más vehículos que la competencia, al ofrecerlos a precios razonables y con calidad considerable». El nombre de la marca se debe a la ciudad inglesa de la que procedían los fundadores del estado de Massachusetts en el siglo XVII, siendo su logotipo, el Mayflower, o sea el nombre del barco en el que llegaron estos emigrantes. El primer año de producción de esta fábrica fue 1928.

Próxima entrega: Agustín Carmona y su Mercedes 230 de 1935

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