Dori Hernández y Fernando Yélamos presentan en el ayuntamiento del Guadix el libro póstumo de Marisol Vargas, ‘Lloran las amapolas’

El pasado 9 de diciembre se cumplía el primer aniversario del fallecimiento de Marisol Vargas Jiménez, una poeta afincada en la albaicinera Cuesta de la Alhacaba, donde una placa de cerámica granadina, colocada junto al buzón del número 43, así la recuerda: ‘Casa de la poetisa Marisol Vargas’. El miércoles, 13 de diciembre, se le quiere brindar en Guadix «un pequeño homenaje a un genio de la poesía almeriense» en un acto que será presentado por la escritora Dori Hernández Montalbán y que contará con la participación de su viudo, el también poeta y médico, Fernando Yélamos. Este acto que cuenta con la colaboración de la concejalía de Cultura y de la Asociación ‘Oruga azul’, tendrá lugar en el patio del Ayuntamiento de Guadix (18h). Los beneficios por la venta del poemario ‘Lloran las amapolas’ (Ed. Letras de autor), que ya ha alcanzado su segunda edición , se donarán a la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC).

El libro en cuya portada se ve a Marisol en un campo de amapolas próximo a Iznalloz comienza con unas palabras de Fernando Yélamos dedicadas a «su gran amor» en el que cuenta que «yo conocí a esa niña, ya adolescente, en la ciudad de la Alhambra en otoño de 1979», cuando iniciaba sus estudios de profesora de Cencias Humanas. Sin embargo, la vocación y amor hicieron que también se diplomase en Enfermería, que consideraba «la profesión más bonita del mundo», lo que le permitió apaciguar mucho dolor. Para terminar lo hace con las siguientes palabras: «Estamos homenajeando a una de las grandes enfermeras del hospital de Torrecárdenas y a un genio de la poesía». Le sigue el prólogo que le hizo la periodista de Canal Sur, María Jesús Recio Irigoyen, quien destaca cómo Marisol sintió la llamada de la poesía desde la infancia y su deseo de «dejar constancia, consciente o inconscientemente, de todo lo que fluía en su interior». De sus versos afirma que «merecen un disfrute reposado y sentido» a lo que añade que «en “Lloran las amapolas” tiene mucho que ver Guadix, con su paisaje y su paisanaje evocador. Ha sido para ella, su familia así lo siente, un soplo de aire cálido , un hogar poético en el que dar rienda suelta a su pasión, un refugio para la esperanza y la mesura».

Recordando a Amalia, Gemidos en el mar abierto por la tragedia de Tarajal, A la dama Negra,
A Natalia, una naciente estrellita, Desilusión, Oda al poeta, Don Antonio Machado Ruiz, son los títulos de algunos de los poemas que forman parte de este poemario que ha sido ilustrado en su mayoría con dibujos de la propia Marisol, además de Andrés García Ibáñez. También hay un poema, ‘Postludio dedicada a Paquita Cañadas’, protagonista de ‘Bodas de Sangre’. Se completa la publicación con dos poemas de Fernando Yélamos dedicados a su esposa Marisol:  ‘Nuestras amapolas’ y ‘Qué temprano en la mañana’ que comienza con los versos:  “Qué temprano en la mañana/ te vino la noche oscura./ Mi cuerpo vaga en tu busca, / como la cera encendida alumbra”. Se completa con una breve reseña biográfica en la que se informa que María Soledad Vargas nació en 1958 en Dalías (Almería) y que solo ha publicado sus poemas en proyectos solidarios, en tanto que en la contraportada se indica que fue seguidora de Gustavo Adolfo Bécquer siendo su poesía «estremecedora y potente como la de Miguel Hernández. Esta obra es intimista y con cantos a las injusticias y al sufrimiento humano». El libro se presentó el día 4 de abril del presente año en el Patio de Luces de la Diputación de Almería.

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