Juan Antonio Díaz Sánchez: «¡Navidad!»

En la noche de la Nochebuena
bajo las estrellas por la “madrugá”,
los pastores con sus campanillas
van a adorar al niño que ha nacido ya.

 

Y con devoción…,
van tocando zambombas y panderos
cantándole coplas al niño de Dios.
(“Los Campanilleros”, villancico popular)

Esta letra seguro que es conocida por todos los lectores: “Los campanilleros”, famoso villancico andaluz, que alcanzó sus más hermosos sonidos en la voz de la Niña de la Puebla.

La Navidad, esa preciosa época del año, que está precedida por el tiempo de Adviento y prologada por el tradicional canto de los colegiales de San Ildefonso, el día de la lotería, cuando en la radio se oyen cantar los premios. Sin lugar a dudas, ese sonido es el que da comienzo a la Navidad, el tintineo que las bolas hacen al caer del bombo y ser agraciados los números con los premios que los niños cantan.

A mí, personalmente, es una de las épocas del año que más me gusta. El Amor que nos trae el Niño Dios hace, que en estos días, nuestros corazones se muestren un poco más abiertos y enternecedores de lo que normalmente acostumbran. Por ello, la Navidad es una fiesta en familia, que disfrutamos junto a nuestros seres más queridos y que al amparo y bendición de la Sagrada Familia nos sentimos afortunados por lo que tenemos, sobre todo, pedimos disfrutar de buena salud, paz y trabajo, y todo inundarlo con amor.

Antiguamente, en la España de la década de los 60, los curas obreros denominaban a la Navidad como la “fiesta de la solidaridad”. Lamentablemente, este espíritu solidario que aquellos sacerdotes querían predicar en las fechas navideñas, lo tenemos que estar aplicando durante todo el año a causa de esta terrible crisis económica, social, política y humana que estamos viviendo en la actualidad. “No se cierra una puerta sin que se abra una ventana”, reza un viejo refrán castellano. Por ello, desde estas ondas quiero mostrar mi más profundo agradecimiento a todos aquellos que ayudan a los más desfavorecidos: ¡Vaya por delante mi reconocimiento y admiración a Cáritas y Cruz Roja!

No me puedo olvidar de la festividad de la Epifanía del Señor, a lo mejor, hay a quien le suena un poco raro este nombre, quizás a los más jóvenes, para llamar así al día de Reyes. La noche con más ilusión que tiene el año. Todavía recuerdo, cuando era niño, la víspera de Reyes. La chimenea estaba todo el día encendida con recia leña de almendro y olivo; las luces del árbol encendidas, aunque siempre había alguna que otra reacia a prender. En la televisión veía la cabalgata de Reyes en Andalucía, nunca se me podrán olvidar los elefantes que acompañaban a SS. MM. de Oriente en Almería. Y cómo no, después de cenar, a tomarnos de postre el típico roscón de reyes, pero siempre con el miedo a encontrar el haba en el trozo que me había tocado en suerte. Sin duda alguna, para mí era la noche más larga de todo el año. Estaba deseando que amaneciera, levantarme a toda prisa; ir, presto y veloz, al árbol de Navidad, puesto que junto a él se encontraban los regalos.

Por último, sólo me resta, desearles una muy Feliz y Santa Navidad, que el Niño Dios y el Amor que trae su nacimiento embriague nuestros corazones. También desearles un muy próspero y feliz Año Nuevo. ¡Feliz Navidad! y que el Niño Dios les bendiga.

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Juan Antonio Díaz Sánchez 

Centro de Estudios Históricos de Granada y su Reino

 

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