Vehículos singulares, 144: Alfonso Leirana y su Montesa H7 360 militar

Alfonso Leirana Martín, madrileño de nacimiento y granadino de adopción y consorte, nos invitó a su casa de Santa Fe para mostrarnos su colección de motos. La mayor parte del tiempo libre que le deja su trabajo en una entidad bancaria lo dedica a estos vehículos de dos ruedas, su gran afición. Gracias a su dedicación y esfuerzo ha conseguido restaurar unas veintena. Su «joya de la corona» es una Montesa Impala, 175, Comando, que fue la primera que restauró, después vendría una Vespa 150 S, de faro redondo de 1965 y otra igual pero de faro cuadrado de 1967. También nos muestra la Montesa enduro H7 360 del Ejército de Tierra de 1986 que ha restaurado, cromado y pintado entera. «Las otras están en proceso, unas andan y otras no. Otro vehículo curioso es un motocarro que conseguí en la Costa. Era de un panadero de Almuñécar que circulaba por el casco antiguo. Tiene un motor Zundapp de la marca Morelli, de las que llegaron a Granada hace muchos años tan solo unas diez o doce».

 

Precisamente cuando llegamos, a la puerta de la cochera, tenía apartado este singular motocarro y en el interior algunas de sus motos. Finalmente decidimos centrarnos en la Montesa por lo que Alfonso la saca y realiza un pequeño recorrido por el casco antiguo de Santa Fe, desde las puerta de Loja, próxima a su domicilio hasta la de Granada para detenernos antes en la plaza de España donde concluimos el reportaje gráfico y entrevistamos a este propietario de la Montesa militar, de 56 años, recién cumplidos, que le tocó hacer el servicio militar en Granada, donde conoció a su mujer y que se muestra encantado de haber echado aquí sus raíces.

Alfonso Leirana, con su Montesa enduro H7 360 del Ejército de Tierra, ante la Puerta de Loja, en Santa Fe :: A. ARENAS

«Mi afición por las motos es desde bien chico. Antes de los 18 años ya tenía una Bultaco Frontera, 370, una Vespa y una Vespino. Mi gran afición de siempre han sido las motos de campo, de enduro», comenta antes de indicar que la restauración es su hobby, al que lleva entregado unos ocho años pues lo considera «una afición muy bonita y una satisfacción coger un vehículo de estos con 30, 40 o 50 años y volverlo al uso» .

Así lo ha hecho con la Montesa enduro H7 360 que según nos informa es la última que Montesa fabricó con frenos de disco delanteros. Llegó a sus manos hará unos diez años. La descubrió vía Internet en un desguace en Tarragona y por ella pagó 600 euros. «Estaba muy mal pues en el Ejército la habrían cogido 20 o 30 personas. Las ruedas doradas las llevé a Toledo para darle un baño electrolítico y los amortiguadores los restauré con un amigo. La he desarmado hasta el último tornillo y tapizado el asiento. También que todo lo que había en aquella época, del año 1981 al 85, era un motor de dos tiempos con un cilindro nada más (un pistón). Lleva mezcla de gasolina que había que hacer con un medidor, y no puede quedar corto pues pueda gripar, ni echarle mucho pues haría mucho humo y la bujía se engrasaría», añade. Igualmente señala que tras desmontar pieza a pieza, llevó el motor a un mecánico amigo suyo, Jacinto, de Motos Spinola, del Zaidín. «Todo lo demás lo hago yo, incluido el pulido».

Detalle del motor de la Montesa restaurada por Alfonso Leirana :: A. ARENAS

En este punto nos explica que a su mujer Pepi no le gusta mucho lo del pulido, y cuando nos interesamos por el depósito exterior nos cuenta que lo ha conseguido aparte y que el original era de color negro y un poco más grande, por lo que añade «como soy muy purista tengo que conseguir el suyo». De la rareza de esta moto da cuenta cuando afirma que «de estas del Ejército no conozco a nadie que tenga en Granada. En Madrid un amigo tiene una parecida» .

De moto militar a histórica

Detalle faro :: A. A.

Alfonso Leirana cuenta los pasos que ha seguido para que una moto militar pase a particular ya que cuando el Ejército o la Guardia Civil deja de usarlas las llevan a los desguaces y les borran el número de chasis por lo que la única opción es conseguir un chasis de baja de esta misma moto y cambiar toda la moto a ese chasis. Una vez rehabilitada, se pide la ficha técnica y se matricula. También nos cuenta que los entendidos se habrán dado cuenta de que el pedal de arranque está cromado cuando el original era todo en negro mate. Pieza que ya ha conseguido y que sustituirá en breve. De las pegatinas o emblemas comenta que las ha conseguido a través de otro amigo Guardia Civil. En tanto que de los 14 kilómetros que muestra el cuentakilómetros original se debe a que le ha hecho tras conseguir el original por el que pagó 100 euros. El Cetme también es original y tiene su documentación. «Está inutilizado yo conseguí en una tienda que había en Granada que se llamaba Militaria», nos cuenta.

Próxima entrega: Estefanía Megías y su Buick de 1934

 

 

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