Juan Antonio Díaz Sánchez: «Carta a Jairo García Jaramillo»

En cierta ocasión pude leer una frase, que marcó mi forma de sentir la amistad, atribuida al comediógrafo latino Plauto: “Nada más que el mismo cielo es mejor que un amigo que es realmente un amigo”. Hace mucho tiempo que pude comprobar la veracidad y vigencia de esta afirmación. Dicha comprobación la he podido realizar en muchas ocasiones, pero una de las más claras e inequívocas ha sido con mi buen y querido amigo, Jairo García Jaramillo.

Todavía recuerdo cuando nos conocimos, fue en el IES ‘José de Mora’ de Baza, él acababa de aprobar, con plaza fija, las oposiciones a profesor de Lengua y Literatura, y yo todavía me encontraba realizando mis estudios universitarios en la Universidad de Granada. En el IES ‘José de Mora’ fue donde yo estudié Bachillerato y donde también realicé mis prácticas docentes como profesor de Geografía e Historia. Son muchos los buenos recuerdos que conservo de las dos etapas en las que pasé por esta institución decana de la Enseñanza Secundaria en la provincia de Granada.

Pues bien, en este contexto educativo fue donde tuve la suerte de conocer a Jairo. Como he dicho anteriormente el IES ‘José de Mora’ fue su primer destino como profesor de Lengua y Literatura. Allí coincidió con otro de mis mejores profesores y amigos, Ángel Martínez Bocanegra, profesor de Religión Católica. Entre Jairo y Ángel tuvieron la genial idea de homenajear a uno de los hijos más ilustres que ha visto nacer la ciudad de Baza: el imaginero, escultor y artista José de Mora. Para dicho homenaje aunaron Poesía, Música, cofradías y aromas que nos hicieron viajar atrás en el tiempo desde la Baza del siglo XXI hasta la Baza del siglo XVII, y todo ello albergado en dos lugares bastetanos idóneos y emblemáticos para ello, la Iglesia Mayor (antigua colegiata con dignidad abacial) y la Iglesia de los Dolores (antiguo Oratorio de San Felipe Neri). Por supuesto, yo no dudé ni un segundo en sumarme a esta iniciativa desde su principio hasta su final.

A partir de este momento, comenzó a surgir la amistad entre Jairo y yo. Teníamos y tenemos muchas cosas en común como son nuestro amor por la Literatura, la investigación científica y la cultura. A lo largo de sus varios destinos profesionales, Jairo estuvo ejerciendo en el IES ‘Pedro Jiménez Montoya’ de Baza, donde conoció a otro gran amigo común como es el gran poeta de origen canilero, Francisco Domene.

A pesar de la distancia, Jairo y yo hemos ido estrechando nuestra amistad, poco a poco, y cada vez más. He ido siguiendo su meteórica carrera investigadora conforme ha ido publicando un nuevo libro o artículo. Podemos destacar su inconmensurable labor de investigación y estudio sobre la obra poética de Javier Egea, impresionante trabajo que lo ha consagrado como el mayor conocedor de la vida y obra de este gran poeta granadino y firmante del famoso manifiesto “La otra sentimentalidad”, publicado en el diario EL PAÍS, un sábado, 8 de enero de 1983. Entre sus obras dedicadas a este poeta podemos encontrar: ‘Javier Egea: la búsqueda de una poesía materialista’ (Granada, I&CILE, 2005), cuya segunda edición, muy ampliada y actualizada, apareció en 2011 como ‘La poesía de Javier Egea’ (Granada, Zumaya). En 2012 prologó el vol. II de su Poesía completa (Madrid, Bartleby Editores), que recogía su poesía dispersa e inédita, y en 2016 publicó la primera recopilación de su obra, ‘A pesar de sus ojos. Antología poética (1969-1999)’ (Granada, Esdrújula Ediciones, 2016).

El año pasado editó y prologó la obra del poeta granadino Pablo del Águila, titulada ‘De soledad, amor, silencio y muerte. Poesía reunida (1964-1968)’ (Bartleby Editores, 2017), edición que rescata medio siglo después una figura clave en la Granada del 68.

Otro de sus trabajos más importantes –personalmente, quizás sea el que más me fascine− es el que obtuvo el XIII Premio Internacional de Ensayo ‘Miguel de Unamuno’ de Bilbao, ‘La mitad ignorada. En torno a las mujeres intelectuales de la Segunda República’ (Madrid, Devenir, 2013). A partir de esta investigación surgió su colaboración como documentalista y asesor de contenidos en Las Sinsombrero, proyecto transmedia estrenado por TVE en octubre de 2015 y cuya segunda parte se encuentra en grabación, el cual tiene por objetivo visibilizar a las mujeres escritoras y artistas del primer tercio de siglo XX en España.

En relación con este tema acaba de publicar un nuevo libro, que tiene por título: ‘Memoria contra el olvido: las escritoras de la Generación del 27’ (Sevilla, Atrapasueños, 2017). Sin lugar a dudas, otro magnífico ensayo como el de La mitad ignorada…, que arroja bastante luz donde tanta falta hace. En este ensayo se pretende dar visibilidad a todas aquellas mujeres, que pertenecieron a la Generación del 27, pero que debido a su sexo permanecieron infravaloradas o incluso ocultas dentro del panorama literario nacional de su época, víctimas de un machismo propio de la misma y arraigado en dicha sociedad. Nombres propios como María Zambrano, María Teresa de León, Rosa Chacel, Concha Méndez, Carmen Conde o Luisa Carnés, fueron silenciados por el olvido al que las condenaron los hombres que escribieron la Historia de la Literatura de la Generación del 27 y por el franquismo, que intentó eliminar todo aquello que estuviera relacionado o evocara a la II República Española, aquellos años que supusieron para la Historia de España la época más democrática que ha vivido nuestro país, dicho sea de paso.

Manuel Arredondo, Juan Antonio Díaz y Jairo García Jaramillo en el acto celebrado en el Centro Artístico a finales de enero :: A. ARENAS

Sobre este tema, no hace mucho tiempo que Jairo ha impartido una magnífica conferencia en el Centro Artístico, Literario y Científico de Granada, la Institución cultural decana por excelencia de la ciudad de la Alhambra. Fue un éxito rotundo, pues su auditorio quedó pequeño para albergar a tanto público asistente. A mí me cupo el honor de presentarlo, una inmensa satisfacción que el propio conferenciante y la dirección del Centro Artístico, me regalaron en aquella fría tarde de invierno. De una didáctica y pedagógica forma, Jairo logró cautivar a su público, expuso las cuestiones fundamentales a las que hemos hecho referencia anteriormente y fue algo más allá, es decir, nos demostró cómo ese olvido –la mayoría de las veces intencionado− se sigue produciendo dentro de las aulas de la escuela española y en los libros de texto, que estudian nuestros jóvenes, de la ESO y del Bachillerato. Es una triste realidad, que sigue pasando a día de hoy, contra la que nuestra sociedad debe de luchar desde todos los ámbitos de la misma.

Por último, sólo me resta darle, otra vez más y ya por enésima, la enhorabuena a mi querido amigo Jairo y animarlo a que siga trabajando –aunque sé que no le hacen falta mis ánimos porque es un trabajador incansable−, tan intensamente como hasta ahora o más si es posible, en pro de la igualdad de género y de colocar a la mujer en el sitio que merece dentro de la Historia de la Literatura Española.

JUAN ANTONIO DÍAZ SÁNCHEZ (CANILES)

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