Juan Antonio Ibáñez: «El duende puede estar en cualquier momento en la garganta del cantaor»

 

El veterano periodista y flamencólogo, Juan Antonio Ibáñez, (Granada, 1942) ha publicado en estos días un nuevo poemario dedicado a grandes figuras del flamenco como Enrique Morente, Paco de Lucía, Mario Maya o Rafael Romero, ‘El Gallina’. Esta obra se puede considerar continuación de otra anterior, ‘Acaba, penita, acaba’, edición bilingüe español-japonés, publicada en 2009 en colaboración con la Diputación de Málaga, donde incluía poemas dedicados a Camarón, Chocolate, o Fernanda de Utrera, nieta del Pinini, precisamente un poema dedicaba a Juan de Loxa. El nuevo poemario que lleva por título ‘En la esquina del duende’ lo presentará el día 23 de abril, a las 20 horas, en el salón de actos de la Once (Plaza del Carmen), donde le acompañará Tito Ortiz, autor del prólogo y contará con la intervención del «veterano cantaor, con personalidad y conocimiento», Curro Andrés, «uno de los avales que la Granada cantaora tiene en estos momentos» y dos guitarras, la de Ramón del Paso, discípulo de la escuela de Manuel Cano y también Isidoro Pérez que hará uno o dos solos de guitarra reflejando poemas del autor.

Este periodista que nació en la calle Elvira considera que «la cultura andaluza no se puede concebir si no es vinculada al flamenco. Lamentablemente las autoridades correspondientes creo que no han dado con el quid de la cuestión. Hacia 1980 se hicieron unos trabajos por parte de un profesor malagueño, Miguel Castro, cuyos resultados no tuvieron el beneplácito», explica. También que en la esquina de la que habla en su nuevo título «está todo lo que se puede encerrar en el mundo del flamenco. Federico hizo una semblanza de lo que es el duende. El duende puede estar en cualquier momento en la garganta del cantaor y eso lo podemos apreciar, oír y ver siempre que esté en un trance a la hora de interpretar los cantes». A continuación nos pone algunos ejemplos, como el de Pastora Pavón cuando cantaba por soleá junto a su hermano Tomás. «Era de una riqueza extraordinaria. Más cerca de nosotros tenemos al Rafael Romero, ‘El Gallina’, que viene retratado en el poemario. Tenía una voz serena, aguda pero no chillona y una personalidad extraordinaria. Al oírle por seguiriyas en una plaza recoleta del Albaicín, o en un arranque por soleá. En todos esos sitios ese duende que yo he querido traer y colocar en esa esquina que es Granada entera».

Juan Antonio Ibáñez en el Parque Tico Medina de Granada ::A. ARENAS

En las primeras páginas Tito Ortiz señala que«Juan Antonio Ibáñez recoge en esta edición la flor y nata de su pluma flamenca, poniéndola al servicio de nuestro arte gitano-andaluz, donde el cante, el toque y el baile, se yerguen como alhambras encendidas que iluminan un presente blasonado por las figuras más señeras que hicieron de su hacer, la herencia más preclara de unos artistas únicos e irrepetibles». Prólogo que el autor agradece y que pide valoren los lectores tras leer el poemario. En su opinión no hay una poesía flamenca con características propias. De hecho el empezó a escribir poesía muy joven. «Era una poesía generalista sobre los temas tradicionales: el amor, las circunstancias de la vida, el dolor, la alegría,… si estos ingredientes los trasladamos al mundo del cante la única variable está en los contenidos. Nos tenemos que acercar al mundo de la soleá, del martinete, de la seguirilla, las bulerías, del baile,…». Poemas que ha escrito en el último año y medio, con la excepción del que dedica a Enrique Morente compuesto en vida del cantaor. Entre la docena de poemas se incluyen dos «recuerdos para Lorca», concretamente los titulados , ‘Granaína del recuerdo’ y ‘Toná que duele’, dedicado a Carmen, su mujer.

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