Juan Antonio Díaz Sánchez: «Baza y Linares por ferrocarril»

En 1246, el rey Fernando III el Santo y Muhammad b. Yûsuf b. Nasr Ibn Al-Ahmar, más conocido como el rey Alhamar, señor de Arjona, firmaron el llamado “Pacto de Jaén”, por el cual Jaén se incorporó a la Corona de Castilla como Santo Reino y nació el Reino Nazarí de Granada. En 1492, los ínclitos Reyes Católicos, doña Isabel y don Fernando, tomaron Granada, con ello pusieron fin a la Reconquista que comenzara el rey don Pelayo en Covadonga (Asturias), el Reino de Granada fue incorporado a la Corona de Castilla, como lo había sido previamente el de Jaén y el de Murcia, doscientos cincuenta años antes, aproximadamente. Jaén, Granada y Murcia estaban comunicadas por buenos y sensatos caminos, a día de hoy también lo están tanto por carreteras, que sin lugar a dudas podrían ser sustancialmente mejorables, pero ¿por qué no es posible que, en la actualidad, estén comunicadas estas tres provincias por ferrocarril, cuando hace ciento cincuenta años que sí lo estuvieron?

 

Hace pocos días tuve la inconmensurable suerte de poder visitar la bellísima ciudad de Linares, fui allí a realizar una visita que debía haber hecho hace más de cuatro años pero, que por unas circunstancias de la vida o por otras, no he podido ir hasta ahora. Cuando decidí ir a esta ciudad llena de historia, tradiciones, buena gente, religiosidad y tauromaquia –en la plaza de Linares fue donde halló la muerte el más célebre de los toreros españoles del siglo XX, “Manolete”−, se planteó el interrogante de cómo hacerlo. Yo resido en Caniles, un pueblo de la comarca de Baza, al noreste de la provincia de Granada, lindando con el camino natural de la cuenca del Almanzora que ya es provincia de Almería. Si este viaje hubiera estado planeado hace unos treinta años aproximadamente, no hubiera habido problema, porque lo hubiera podido realizar cogiendo el tren en la antigua estación de ferrocarril de Baza y apeándome en la de Linares-Baeza. Pero claro, el viaje lo realicé en el año 2013, y esta forma de viajar que antes hubiese sido tan sencilla, paradójicamente en el siglo XXI, no es posible. Para poder ir a Linares, hube de tomar el tren en la estación de Guadix, por lo que tuve que desplazarme en coche de Caniles hasta la ciudad accitana, unos cincuenta kilómetros aproximadamente, tomar el tren a las 8:40 para llegar a la antigua Cástulo a las 10:40 horas.

A lo largo de las dos horas que dura el viaje, pude contemplar los maravillosos paisajes de las vastas tierras del antiguo Santo Reino de Jaén. ¡Un auténtico espectáculo visual!, atravesar estas tierras cubiertas por océanos de olivos y con varios ríos de oro que discurren a través de las mismas. Cuando llegué a Linares en el matutino tren me estaba esperando una de mis mejores amigas. Fue una jornada inolvidable, donde me mostró y guió una de las ciudades más hermosas de Andalucía Oriental, Linares. Una histórica ciudad, bellísima, artística, comercial…, una auténtica maravilla, una de las joyas que posé la provincia de Jaén y la región andaluza. Son dos las cosas que voy a destacar en este artículo de Linares, la importancia que durante toda la segunda mitad del siglo XIX y casi todo el XX tuvo la minería en esta ciudad, pieza fundamental de la Revolución Industrial en Andalucía y España; y la devoción que el pueblo linarense le tiene a su patrona, la Stma. Virgen de Linarejos. De la primera, quiero poner de manifiesto que es una verdadera lástima que la actividad minera en esta zona esté parada, una ciudad que llegó a tener seis estaciones de ferrocarril y cuatro consulados que atendían las necesidades e intereses de los inversores extranjeros. De la segunda, es una verdadera alegría ver como todo un pueblo devoto y fiel como es el linarense quiere y ama a su patrona la Stma. Virgen de Linarejos que reside en un bello santuario guardado por los Padres Franciscanos. Hay muchas más cosas en Linares que son dignas de visitar y de mencionar: el museo arqueológico, los yacimientos ibero-romanos de la antigua Cástulo, el museo de la minería, las diferentes iglesias de la ciudad… En fin, un cuadro turístico bastante amplio que oferta la ciudad y que es una de las “perlas” más bonitas que tiene la corona del antiguo Santo Reino de Jaén.

Uno de mis sueños, es poder realizar este mismo viaje que les he contado antes, amables lectores, únicamente por ferrocarril, como era posible hace ciento treinta años y que, a día de hoy, no es posible y no quisiera que se convirtiera en una quimera o utopía. Si la antigua línea de ferrocarril Guadix-Baza-Lorca fuera reactivada, aprovechando el proyecto en el trazado del Corredor Ferroviario Mediterráneo, yo podría cumplir mi deseo, viajar de Baza a Linares por ferrocarril. Ni que decir tiene, ¡qué duda cabe de ello!, que el ferrocarril es el medio de transporte terrestre más seguro, cómodo y limpio que existe, lo único que debería hacer el gobierno es ajustarle un poco más los precios, sobretodo en la alta velocidad, para que ésta fuese asequible a un mayor número de viajeros.

Algún día, espero que dentro de no muchos años, lo más tardar para 2030, me gustaría tomar el tren en la estación de Baza y poder apearme en la de Linares-Baeza, volver a realizar esta visita de nuevo, pero esta vez, viajar sólo por ferrocarril. Si esto que estoy deseando fue posible desde finales del siglo XIX, ¿por qué ahora no podría volver a ser posible? En el aciago y triste día del 31 de diciembre de 1984, a consecuencia de una más que errada decisión, se cerró, y posteriormente fue desmantelada, la línea de ferrocarril Guadix-Baza-Lorca, la conexión ferroviaria de Andalucía con Murcia y el Levante español. Los argumentos que esgrimieron los “iluminados” políticos de la época fueron la falta de rentabilidad económica de la misma por el escaso número de viajeros que la usaban y de mercancías que transportaba. A mí no me extraña ni sorprende que fuera deficitaria, si no la habían modernizado desde que se construyó hacía un siglo aproximadamente, los viejos expresos circulaban por las vías y traviesas decimonónicas. Esta línea acabó cerrándose y desmantelándose por el empecinamiento de determinados políticos, por la falta de inversión en actualizar, modernizar y mejorar lo que había –era más sencillo y rentable cerrarla que invertir en ella para modernizarla y así lograr que la misma se adaptara a las nuevas tecnologías ferroviarias del momento− y por la indiferencia de la mayor parte de la sociedad del momento. Hubo muchas personas que alzaron la voz en contra de esa sinrazón que querían cometer, pero evidentemente, no fueron escuchadas por los insensibles políticos de Madrid y de Sevilla, y la línea se cerró.

Sin embargo, todo error es susceptible de enmendarse y repararse. Los ciudadanos tenemos que alzar la voz para que los gobiernos autonómico y central nos escuchen. Es fundamental la reapertura de la línea Guadix-Baza-Lorca para el desarrollo de las tierras del noreste de Andalucía (comarcas de Baza, Huéscar, Segura y la cuenca del Almanzora) y volver a disfrutar de una conexión ferroviaria entre Andalucía-Murcia-Levante. De igual manera, no podemos permitir que el gobierno quiera cerrar líneas de trenes regionales como la Almería-Granada-Linares-Baeza; todo lo que sea perder líneas de tren que teníamos funcionando hasta hace dos días, es un craso error, una estocada más que se le da a esta maravillosa tierra del Sur de España que es Andalucía Oriental. Espero que con todos los argumentos técnicos, económicos, sociales, políticos y razones de justicia histórica, que existen; este sueño lo pueda hacer realidad: viajar de Baza a Linares por ferrocarril.

Ver otros artículos de:

Juan Antonio Díaz Sánchez 

Centro de Estudios Históricos de Granada y su Reino

 

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