Antonio Luis Gallardo Medina: «Mucha ilusión»

De un tiempo a esta parte, las redes sociales y sobre todo el Facebook está lleno de fotos bellísimas de Salobreña, eso sí, procurando que la foto sea de hace unos años, en algunos casos, demasiados años. Todas ellas, muestran su esplendor de vega y sus playas casi desiertas.

 

Algunas de esas fotos vienen acompañadas de comentarios sobre el tiempo que pasó y ya no volverá o expresiones como ¡qué linda era mi vega! Ya el escritor francés Marcel Proust escribió hace tiempo que, conscientes o no, queriéndolo o no, todos los seres humanos estamos inmersos en el tiempo, en incesante lucha por querer detenerlo, planificarlo, predecirlo y dominarlo.

Pero el tiempo pasa inexorable y nada ni nadie puede detenerlo. No así con los hechos que han ido ocurriendo en mi pueblo y que por desidia, abandono o tal vez no querer inmiscuirse en temas que nos afectaban a todos nadie movió un dedo.

Dónde estaban entonces toda esta gente que ahora se queja amargamente por la construcción de dos hoteles para intentar dar vida al pueblo, repito, dónde estaban entonces cuando cerraron la última fábrica azucarera de Europa, dónde se metieron, escribieron o pidieron que el casco antiguo no fuera degradándose paulatinamente.

La verdad, quiero pensar bien y no creer que lo único que pretenden sea boicotear algo tan elemental y necesario como dotar al pueblo de infraestructura hotelera, tan deficitaria desde siempre.

Una vez, un paisano amigo, me comentó que si Salobreña fuera de la provincia de Málaga, otro gallo nos cantaría, pero que al pertenecer a Granada y estar tan lejos, gracias a la infame carretera que hemos tenido hasta hace dos días, nunca saldríamos del abandono.

Me resisto a todo el pesimismo y catastrofismo que invade a ciertas personas. Salobreña se merece que al menos se intente crear puestos de trabajo, dinamismo, desarrollo turístico sostenido y sostenible.

Yo sin embargo, me resisto a todo el pesimismo y catastrofismo que invade a ciertas personas. Salobreña se merece que al menos se intente crear puestos de trabajo, dinamismo, desarrollo turístico sostenido y sostenible. Sin barbaridades, sin estropicios, sin dinamitar por completo la figura del pueblo, playa y paisaje. No me valen las fotos actuales de las máquinas trabajando con las otras del tapiz verde de nuestra querida vega.

Pero aprovechemos esta ocasión, para dinamizar el pueblo, restaurar el casco antiguo, arreglar la Pontanilla y parte baja para que cuando caigan dos gotas no tengamos que nadar. Hagamos una estación de autobuses en condiciones, dotemos el Centro de Salud de calidad suficiente para nuestro pueblo.

Las playas limpias y accesibles para todo el mundo, los servicios públicos, abiertos todo el año cueste lo que cueste, el paseo marítimo amplio y peatonal.

P.D. La foto preciosa es de mi amigo Eduardo Castro

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