Enrique Morón rescata en ‘Valle de amapolas’ poemas que «silenciosos dormían» desde los años 70

En los últimos años, el poeta Enrique Morón (Cádiar, 1942) lleva el ritmo de un libro por año. El poemario correspondiente a 2018, titulado ‘Valle de amapolas’, lo ha publicado en la editorial Alhulia, en su colección ‘Mirto Academia’, sección que la Academia de Buenas Letras de Granada dedica a sus académicos numerarios y supernumerarios.

 

Según dice el autor en su prólogo «estos poemas están rescatados del olvido, ya que fueron escritos entre 1972-1977», años en que decide hacer la carrera de Filosofía y Letras, y en los que aparcó su producción literaria para que no interfiriera en sus estudios. Cuando la Academia le propuso una nueva publicación, pensó en los textos que «silenciosos dormían aparcados en su casa del pueblo, e hizo una selección de aquellos viejos poemas». Los textos, en palabras del autor«llevan la impronta de la juventud, con un impulso romántico unas veces, un profundo pesimismo otras, o una amarga visión del mundo, social o existencial, en muchas ocasiones».

Este poemario dividido en dos partes claramente diferenciadas. La primera que recoge los poemas de amor, constante en su poesía desde ‘Paisajes del amor y el desvelo’, (1970), hasta hoy; sólo que la vehemente pasión de aquellos tiempos se ha ido atemperando con el paso de los años. En cuanto a la segunda parte , titulada ‘La búsqueda’ , incluye una serie poemas de diversa temática, donde se dan cita tanto los poemas melancólicos, como la poesía de corte humano y social. Asimismo, la muerte o el paso del tiempo pululan por doquier, al igual que un paisaje de fondo que siempre esté donde esté el poeta, es decir, el de su Alpujarra natal. «Es un libro, pues, de temática dispar, con una gran variedad de registros», indica este poeta, tan dado al verso clásico, que, sin embargo, utiliza el verso libre con un desenvuelto transcurrir por unos caminos vehementes, propios de la juventud. «Unos versos, en fin, que ven la luz después de varias décadas escritos y que destilan la impaciencia y la frescura de la juventud», explica. El libro se presentaba el lunes, 7 de mayo, en el Palacio de la Madraza, donde estuvo acompañado por su amigo el escritor, Fernando de Villena.

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