Juan Antonio Díaz Sánchez: «El tren de Baza a Calasparra y el gobierno de la II República española. El ocaso de un sueño»

Para mi amiga María,

que es pasajera en el tren de los sueños

El día 16 de diciembre de 1894, vísperas de las fiestas de Navidad, se inauguraba la recién construida estación de ferrocarril de Baza. Un día festivo para la ciudad de la Dama en el que se celebraba la llegada del ferrocarril, ese tren que traía consigo la modernidad y el desarrollo. Trece años más tarde, concretamente en marzo de 1907, el tramo Baza-Guadix quedó totalmente terminado y con su finalización también se puso fin a las obras de la línea Guadix-Baza-Lorca, como baluarte y tramo principal de uno de los proyectos ferroviarios más importantes de toda Andalucía, la conexión ferroviaria de Granada con Murcia, aquella que comenzó a proyectarse en el último tercio del s. XIX.

A la misma vez que se concluía este arduo y ambicioso proyecto que era la línea férrea que conectaba Andalucía con Murcia y el Levante Español, se comenzó a pensar, e incluso proyectar, otra línea que diera servicio a la comarca de Huéscar y, a la zona de Caravaca de la Cruz y Calasparra, situadas éstas en el occidente murciano. Otro ambicioso proyecto: la línea Baza-Huéscar-Calasparra comenzaba a fraguarse en el pensamiento de aquellos alcaldes, gobernadores civiles y diputados nacionales que eran oriundos del terruño.

En otras ocasiones, hemos tratado la historia de este proyecto, que sólo se quedó en eso, en un proyecto. Sin embargo, en esta ocasión queremos hacer especial hincapié en el último intento llevado a cabo para realizarlo y que se convirtiera en una sólida realidad haciendo justicia a una larga reivindicación que se remontaba a finales del s. XIX.

Con el advenimiento de la II República, nuevos horizontes comenzaron a trazarse dentro de la política nacional. Por consiguiente, los regidores y ediles de la época pensaron en aprovechar la nueva coyuntura política que les brindaba el nuevo Estado Republicano. Una nueva forma de pensamiento en el Gobierno de la Nación podría traer una nueva forma de hacer política. Un nombre nuevo al frente de la cartera de Fomento podría traer nuevas posibilidades para la aprobación de dicho proyecto ferroviario.

El 19 de octubre de 1931, tuvo lugar la celebración de una asamblea en la Sala Capitular del Ayuntamiento de Baza. A esta reunión acudieron los alcaldes de Cúllar, Benamaurel, Galera, Castril, Cortes, Caniles, Zújar, Freila y Castilléjar, y adoptaron los siguientes acuerdos:

1. Adherirse a las peticiones formuladas al Gobierno y a la Compañía concesionaria del ferrocarril de Baza a Huéscar a iniciativa de la Federación Provincial del Sindicato Agrícola.
2. Quedar constituidas todas las precitadas representaciones en Comisión Permanente hasta obtener la aprobación del proyecto del referido ferrocarril.
3. Que dicha Comisión integrada por los Alcaldes, Presidentes de Sociedades Obreras y sindicatos de los referidos pueblos, vaya a Madrid el próximo día 25 a recabar estas peticiones, personalmente del Gobierno y de la Compañía concesionaria, yendo todos los alcaldes provistos de un certificado de las concesiones hechas por los respectivos Ayuntamientos a los concesionarios del proyecto.
4. Conceder un expresivo voto de Gracias al Excmo. Ayuntamiento de esta ciudad, por haber concedido su Salón de Actos para la celebración de esta reunión.

Lo que me complazco en trasladar a U. para si tienen a bien adherirse a ellas la Corporación que preside, rogándole me comunique el acuerdo que adopte.

Baza, a 19 de octubre de 1931.
El Alcalde
Antonio Montoro (Rubricado)

Aproximadamente, un mes después de la celebración de esta asamblea en Baza, su alcalde mandó una circular a todos los alcaldes asistentes donde se exponía un presupuesto, que ascendía a 200 ptas., para realizar este viaje a Madrid y llevar a cabo las respectivas audiencias con los ministros de Fomento y Justicia: “…hechas las gestiones necesarias ante los Poderes Públicos, conocido el proyecto del ferrocarril de Baza-Huéscar (…) Llevamos el firme convencimiento de traernos ultimada la autorización para dar principio al referido proyecto una vez concedido”.

Previamente a la realización del viaje a la capital de España cada ayuntamiento de los referidos anteriormente: “…debió elevar escritos al Presidente del Consejo, al Ministro de Justicia, y al Ministro de Fomento haciéndoles resaltar la necesidad urgente y conveniencia máxima de conceder la autorización y apoyo al referido proyecto.”

Al final, la comisión formada a tal efecto viajó a Madrid y realizó todas las audiencias que debía realizar. Lamentablemente, no dieron el resultado que se esperaba. El proyecto ferroviario de la línea Baza-Huéscar-Calasparra no se aprobó, no porque no fuera justa su petición y reivindicación, sino por la incapacidad económica del gobierno republicano de la época. Este fue el último intento de luchar por este proyecto.

Ahora se vuelve a reivindicar la reconstrucción de la antigua línea Guadix-Baza-Lorca, aquella que fue cerrada el 31 de diciembre de 1984, tras una deleznable, lamentable y desafortunada actuación llevada a cabo por el gobierno de turno, que condenó al expolio ferroviario a la zona nororiental de Andalucía.

Ahora la pregunta que nos aborda la mente y el pensamiento es la siguiente: ¿conseguirán nuestros actuales políticos tener más éxito que sus antecesores republicanos o correrán la misma suerte?

Ver otros artículos de:

Juan Antonio Díaz Sánchez 

Centro de Estudios Históricos de Granada y su Reino

 

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