Juan Antonio Díaz Sánchez: «La Abadía de Baza»

El día 4 de diciembre de 1489, la ciudad capituló ante los ínclitos Reyes Católicos, doña Isabel I de Castilla y don Fernando II de Aragón; con ello terminó el Cerco de Baza.  Comenzaba un largo proceso histórico de cristianización de una ciudad, de unos núcleos poblacionales, de una tierra.

Los musulmanes habitantes de esta tierra durante ochocientos años, tras la revuelta de los mudéjares del Albaicín de Granada en 1502, no tuvieron más opciones que convertirse al cristianismo, y, pasar a ser cristiano nuevos o moriscos, o exiliarse al norte de África. Inmediatamente, se llevó a cabo el Repartimiento de Baza y el Repartimiento de la Sierra de Baza. También se produjo la formación del Cabildo o Concejo bastetano que estaba dominado por personas afines a las oligarquías y élites bastetanas. En definitiva, como podemos ver, fueron muchos cambios los que se produjeron en esta tierra de Baza cuando fue incorporada a la Corona de Castilla.

Antes de proceder a la conquista del Reino Nazarí de Granada, los Reyes Católicos, consiguen la Bula papal de 4 de agosto de 1486 de Inocencio VIII. Por este documento:

“…erijan e insituyan dignidades,… en cada una de las catedrales y demás iglesias de las ciudades, villas y lugares del dicho reino de Granada ya conquistadas o… se han de conquistar… En las Iglesias catedrales y colegiales de aquellos lugares, en los que dicho culto estaba totalmente abandonado a causa de la ocupación de los mismos por parte de los infieles”

Por la Bula del 13 de diciembre de 1486, los monarcas conseguían el Real Patronato de Granada y el Derecho de Presentación. Esto daría lugar a una Iglesia Nacional, que no dependía ya de Roma, sino de la monarquía hispánica.

Interior de la Colegiata (Foto Avilés) y Cristo de los Mendes, antes de la Guerra Civil

Los Reyes Católicos crearían una nueva provincia eclesiástica, la de Granada, evitando así un mayor poder de las sedes de Sevilla y Toledo, y controlando la administración eclesiástica del nuevo reino conquistado. El cardenal Mendoza erigió la catedral de Málaga el 12-II-1488 y el 21-V-1492 Granada, Almería y Guadix. Los Reyes Católicos elevaban un memorial al papa Alejandro VI en 1493 donde se delimitaban las poblaciones de las diócesis granadinas. El 21 de mayo de 1492, por el cardenal don Pedro de Mendoza, se erige la Catedral de Granada y la Iglesia Colegiata de Santa Fe. En la misma fecha, por el mismo cardenal hay otra bula de fundación de la Catedral de Santa María de la Encarnación de Guadix y de la Iglesia Colegiata de Baza:

“a instancia y petición de los mencionados señores míos, el Rey y la Reina, establecemos la Iglesia Mayor de la Bienaventurada Virgen María de la Encarnación de la çibdad de Baza como Iglesia Colegiata (…) por lo que acabamos de decir de la imitación de la Iglesia Catedral de Guadix no queremos ni pretendemos que dicha colegiata se considere como diócesis de Guadix. Más aún. Declaramos que con esto no se establece ningún perjuicio, sino que debe pertenecer, como ya se ha dicho, a aquella diócesis a la cual fuere aplicada (…) y tenga puesto en la Iglesia Catedral de la diócesis a la cual fuere aplicada”.

El cardenal Mendoza, al no poder conseguir el dominio temporal de Baza, intentó la jurisdicción espiritual de la ciudad de Baza, asunto que tampoco consiguió de los Reyes Católicos. Hubo un obispo titular (Beltrán de Boyra) que como tal asistió a la coronación del rey de Navarra el 31 de mayo de 1492. El gran cardenal Mendoza especularía con la tierra de Baza buscando un señorío para sus hijos naturales y ya en 1487 consigue de Isabel la Católica que se fundase un mayorazgo para ellos, lo que se conoció como el Marquesado del Cenete. Hay una rivalidad entre Enrique Enríquez y el cardenal Mendoza por adueñarse de las tierras de Baza y Guadix. El cardenal Mendoza administraría interinamente la abadía de Baza y sus pueblos (Benamaurel, Caniles, Castril, Cúllar de Baza, Cortes de Baza, Freila, Galera, Orce y Zújar) desde su erección en 1492 hasta su muerte, el 11 de enero de 1495.

Los Reyes Católicos organizaron el Real Patronato de Granada, poniendo al frente del arzobispado a Fray Hernando de Talavera. Para evitar disputas entre los límites de la diócesis, elevaron un memorial en 1493:

“…Guadix e sus tierras e términos e jurisdicciones. Todas la villas e lugares del Çenete de la dicha çibdad de Guadix con Fruñana (Fiñana) e Abenyla oroçina. La çibdad de Baza e villas e lugares de sus tierras e términos e hoya e jiridiçiones. Las villas de Caniles e Cajar (Zújar) e Vacor e Freyla e Gorigoraf (Gor y Gorafe) e Avin e sus tierras e términos e juridiçiones. Las villas de Huéscar e Vélez el Blanco e Vélez el ruvio e Serón e Tíjola e Batares (Bacares)”.

Plaza Mayor (Foto: Miguel Ávalos) y blasón de la fachada

Fray Hernando de Talavera nombró como primer obispo de Guadix a Fray García de Quijada y el mismo arzobispo nombró como primer abad de Baza a Don Pedro Montano.

Las rentas eclesiásticas de Baza y su tierra irán directamente a las arcas toledanas. Según Pedro Suárez y sus seguidores, los conflictos entre el obispado de Guadix de Baza se iniciarían en 1504. Según Luis Magaña Visbal, sería tras la muerte de Talavera, en 1507, cuando Fray García de Quijada, a comienzos de 1508, intenta tomar posesión de la abadía y sus pueblos, encontrándose con la oposición feroz del abad y el cabildo bastetano.

Según los documentos aportados por Espinar Moreno, la vicaría de Huéscar era administrada por el obispado de Guadix. No se cita a Baza ni a su tierra, con lo cual parece que Baza estaría administrada por la Iglesia toledana. El abad de Baza se trasladó a Toledo a entrevistarse con el cardenal Cisneros, titular de la Mitra toledana, para que la abadía se adscribiera a aquel arzobispado. El 15 de abril de 1508, la ciudad de Baza y su tierra, Huéscar y Castilléjar pasaron a la jurisdicción toledana. A partir de aquí, se iniciarán una serie de pleitos que ocuparán cerca de medio siglo. En síntesis, los principales hitos fueron los siguientes: en 1526, con la visita de Carlos V a Granada, el nuevo obispado de Guadix, Gaspar de Ávalos presentó el despojo de su obispado, consiguiendo que el emperador expidiera una cédula en la Real Chancillería del 5 de diciembre de 1526 demandando al arzobispo de Toledo, Alonso de Fonseca, para que se restituyera la abadía de Baza y la vicaría de Huéscar. El cabildo bastetano apela a Roma y se llega a una concordia con el obispado de Guadix en 1550, siendo ya el primer obispo de Guadix-Baza, Martín Pérez Ayala. Tras varios episodios se llega a la sentencia definitiva del 10 de marzo de 1564.

Toda esta situación desembocaría en lo que conocemos como las “Concordias” entre el obispado de Guadix y el arzobispado de Toledo: La mitra toledana obtendría de las rentas de la abadía de Baza una tercera parte, sin gasto ni coste alguno, el resto para el obispado accitano. En cuanto a la vicaría de Huéscar con Castilléjar y la Volteruela (actual Puebla de Don Fadrique) pertenecen de derecho pleno a Toledo y el cabildo catedralicio de Guadix obtendría una tercera parte de las rentas eclesiásticas de esta vicaría. La vicaría de Huéscar perteneció a la diócesis de Toledo hasta el Concordato de 1953.

De esta forma, Baza consolidó su abadía, en cuya colegiata, que estuvo bajo la advocación mariana de Santa María de la Encarnación (Parroquia del Sagrario), disfrutó de su dignidad abacial durante toda la Edad Moderna. En 1788, bajo la prelatura de Fray Bernardo de Lorca, con fecha 9 de mayo, dicho obispo suprimió la abadía bastetana, causándole a la ciudad y tierra de Baza un gran perjuicio. Y ya, para “rematar la faena” –permítase esta pequeña licencia de símil taurino−, también se suprimió el título de colegiata a la Iglesia Mayor de Baza. Es más que una evidencia histórica, que lo que se ha producido con Baza y su tierra ha sido un expolio constante a lo largo de su historia, como muy bien dijo en su día el venerable e ilustre historiador Vicente González Barberán.

Ver otros artículos de:

Juan Antonio Díaz Sánchez 

Centro de Estudios Históricos de Granada y su Reino

 

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