El profesor y escritor granadino, Miguel Ángel Zapata, publica su tercera novela, ‘Arquitectura secreta de las ruinas’

El autor de la novela ‘Arquitectura secreta de las ruinas’ (Ed. Baile del Sol), Miguel Ángel Zapata (1974) es granadino pero su labor profesional como docente y escritor le llevaron hace 18 años a Madrid. Ahora aprovecha las vacaciones estivales para pasar unos días con su familia y también para promocionar su última novela publicada tras ‘Las manos’ (2014) y ‘Voces para un tímpano muerto’ (2016).

En esta nueva incursión en la narrativa, una novela coral con «estructura en espiral» de curioso título y trama compleja aunque aparentemente sencilla, en la que la aparición de una grieta pone al descubierto otro tipo de grietas de pareja, de la familia, del individuo, de la soledad, o de la sociedad en la que vivimos. Según indica la génesis de esta obra es una imagen de una grieta en el muro del patio de la casa de sus padres que creía haber visto pero que con el tiempo se ha dado cuenta que esa grieta no existe pero que a él le supuso «el punto de arranque para hablar de otras muchas cosas que tienen que ver más con la vida que con la materia. Posiblemente estaba marcado en mi el deseo de escribir una obra acerca del desmoronamiento, de la manera en la que la materia se deshace al igual que se van agrietando las vidas de sus inquilinos».

Novela a la que, igual que las anteriores, le ha dedicado mucho tiempo de trabajo previo, de toma de notas y planificación, antes de dedicarse a su redacción. «La escritura no me lleva tanto tiempo, quizá un año entre el primer borrador y el definitivo. El trabajo está antes en la arquitectura, en la construcción y en el andamiaje», afirma de una obra que está pensada para enganchar al lector desde las primeras páginas tal y como indicaba el escritor Javier Morales que ha realizado una acertada crítica a esta obra, al igual que Juan Gaitán y el poeta y editor, Juan Peregrina. Para que resulte amena al lector, Zapata considera que es fundamental que la obra fluya y tenga un leit motiv, que las divagaciones estén bien incardinadas en la historia que se cuenta. «Creo que en una época de deconstrucciones y demoliciones, de primas de riesgo, de rescates bancarios y quiebra del sistema, tiene suficiente fuerza la alegoría de algo que va perdiendo la consistencia inicial. También como el sentido de propiedad del individuo van determinando su vida, las decisiones que tomamos».

Miguel Ángel Zapata, con un ejemplar de su libro, en el Parque García Lorca de Granada ::A.ARENAS

Entre los personajes que aparecen en su obra destaca la presencia de Nicolás Maldini, un personaje curioso de origen argentino que le recuerda al mítico Settembrini de ‘La montaña mágica’ de Thomas Mann en cuanto a la fabulación con la que arrastra a otros personajes. Y junto a él otro personaje que podría ser su antítesis que aparece de forma casi fantasmal, la vieja cotilla Téllez, de la que todo el mundo elucubra pero de la que se conoce poco de su vida. Y todos ellos, en una ciudad meridional contemporánea, influido quizás por las raíces del autor.

Aunque le gusta precisar la ubicación espacio-temporal de forma muy precisa en este caso ha preferido que el lector construya su propia realidad literaria y que «cualquier urbanita se pueda ver identificado en esa ciudad y edificio que se viene abajo». Escrita en tercera persona cuenta con un narrador que «no es omnisciente, ni clásico, que entra y sale en la vida de los personajes, a veces conoce aspectos y se entremezcla con otras voces narrativas». Comparte con Gaitán que lo mínimo está incluido en lo máximo y es representante del valor universal de las cosas por lo que se puede explicar el mundo partiendo de un edificio de cuatro plantas de una ciudad anodina y «la experiencia personal se puede convertir en un epitome de la experiencia universal y una gota de océano puede explicar el propio océano, pero a lo mejor no al contrario». Entre las posibles influencias reconoce ‘Vidas minúsculas’ de Pierre Michon, ‘La vida instrucciones de uso’,  de Georges Perec, ‘Historia de una escalera’ de Buero Vallejo y a nivel estilístico todos los autores que abordan el lenguaje desde un punto de vista clásico, como Caballero Bonald, con su ‘Ágata ojo de gato’ o el citado Thomas Mann con ‘La montaña mágica’. En cualquier caso, para Juan Peregrina, ‘Arquitectura secreta de las ruinas’ es «un libro de una dignidad literaria rotunda».

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