Virtudes Montoro: «¿Cómo podemos aplicar Mindfulness en el aula? II: Ejercicios prácticos en el aula»

La aplicación de Mindfulness en el aula, como vimos en el artículo anterior, va a beneficiar al alumnado, pero también al profesorado. Existen muchas definiciones para Mindfulness, pero en palabras simples, significa estar presente con el momento y las experiencias tal y como son.
 
En la sala de clase, este concepto sirve como herramienta para nutrir cualidades que garantizarán su éxito, tales como el foco, la resiliencia, la curiosidad y la reflexión. Según Linda Yaron (profesora de la University Senior High en Los Angeles y experta en mindfulness), esta herramienta es una forma simple y perfecta de crear espacios poderosos en los cuales puedan acceder al aprendizaje desde el empoderamiento y la conciencia. Algunas investigaciones, sobre todo del psicólogo y neuropsicólogo más prestigioso en la actualidad, Richard Davidson, aseguran que trabajar con Mindfulness tiene incontables beneficios en la sala de clase, incluyendo el aumento de los niveles de atención, el autocontrol, las relaciones, la toma de decisiones, la reducción de ansiedad, depresión y rabia. La aplicación en el aula, debe entenderse como una estructura de ejercicios, lo más establecida posible, contando con tiempos fijos para realizarlos. Con esto, pretendemos que el alumnado consiga estar más sereno en clase, así como más focalizado en la tarea, concentrando todo lo posible la atención en el momento presente que vive.  Con ello conseguimos también personas, alumnos/as más empáticos, más compresivos y compasivos con ellos/as mismas, y con los demás.

Para ello, sería recomendable, empezar la primera clase con cinco minutos de respiración plena, al hacerlo como una tarea cotidiana, el alumnado aprehende que la primera tarea del día va a ser centrar su atención en su respiración, como una forma de autocuidado, y de atención a su propio cuerpo. Conseguimos en esos minutos, que el alumno/a pueda observar dónde van sus pensamientos, evaluar en qué estado se encuentra, si está cansado, ansioso, si está triste, alegre, etc.

Este autoconocimiento, sin juicio de nuestras emociones, aceptando que están en nosotros/as, conociéndolas, etiquetándolas, se realiza mientras se mantiene la atención en la inhalación y exhalación, ya que se insta a la persona, que focaliza su atención en esta, a observar sin juicios dónde van sus pensamientos. Conseguimos alumnos/as más eficaces en su autoconocimiento, en el que cada día, a medida que se realiza la respiración consciente, irá desarrollándose y profundizando en sí mismo/a.

“El profesorado debe tener un conocimiento sobre la Conciencia Plena, y debe realizar también estos ejercicios, de forma que sea su propia actitud la que sirva de canal de aprendizaje.”

Esta práctica nos lleva, no sólo a focalizar nuestra atención en nuestras emociones, pensamientos, si no que pretende que seamos ecuánimes, capaces de aceptar nuestros estados anímicos, vivir con ellos, saber qué significado puede tener cada emoción, sin evaluar si es positiva o negativa, sabiendo, como indica esta frase budista “que todo pasa”; que las emociones que nos hacen sentir peor pasarán, que son cíclicas.

Aferrarse al presente, observando cuando nuestra mente va al pasado, al futuro, aceptando esto cómo la función de la mente, lo que la mente hace, pensar, y que no somos lo que pensamos, que somos algo más grande, nos sitúa con benevolencia en el momento actual, tal y como es. Por ello, estos cincos minutos, esta forma de empezar el día, proporciona a la larga, aulas llenas de respeto hacia uno mismo/a, donde la primera tarea no es evaluativa, ni formativa. Como escribía Rumi, un filósofo y poeta Sufí del siglo XIII en su poema “La casa de huéspedes”, la aceptación de nuestros pensamientos, sean de la índole que sean, sería una lectura muy recomendable en las materias de Lengua y Literatura, así como en el resto, ya que nos dirige a la observación y acogida de nuestras percepciones cognitivas y emocionales:

La casa de los huéspedes

El ser humano es una casa de huéspedes.
Cada mañana un nuevo recién llegado.
Una alegría, una tristeza, una maldad
Cierta conciencia momentánea llega
Como un visitante inesperado.
¡Dales la bienvenida y recíbelos a todos!
Incluso si fueran una muchedumbre de lamentos,
Que vacían tu casa con violencia
Aun así, trata a cada huésped con honor
Puede estar creándote el espacio
Para un nuevo deleite
Al pensamiento oscuro, a la vergüenza, a la malicia,
Recíbelos en la puerta riendo
E invítalos a entrar
Sé agradecido con quien quiera que venga
Porque cada uno ha sido enviado
Como un guía del más allá.

El profesorado, debe tener un conocimiento sobre la Conciencia Plena, y debe realizar también estos ejercicios, de forma que sea su propia actitud la que sirva de canal de aprendizaje. Para ello la formación permanente de este en este ámbito es más que recomendable, ya que, conseguimos un profesorado centrado en la tarea, sin prejuicios sobre su práctica ni sobre su alumnado, con una capacidad de compromiso, empatía y dedicación llena de compresión hacia sí mismo, y hacia sus alumnos/as. Mindfulness, la Conciencia Plena es una forma de ser y estar, una práctica llena de compasión, ya que el propio respeto de uno mismo, conduce al respeto hacia los demás, en cuanto no enjuiciamos a los demás, porque no nos enjuiciamos a nosotros mismos.  Estamos acostumbrados a juzgar de forma negativa las emociones y las conductas de ira, de tristeza, de enfado, castigándolas y colocándolas en un lugar de negatividad, así nuestros hijo/as crecen con ese sentimiento de culpa por sentir como sienten, reforzando aún más este sentimiento de frustración y no aceptación de uno mismo.

Enseñar desde la familia y la escuela, que las emociones nos hablan sobre nosotros mismos/as, que si las rechazamos perduran y se instalan en nosotros como un lastre y que no deberíamos de sentirlas, nos crea culpa por sentir, y rechazo hacia nosotros/as. Enseñar a nuestro alumnado, a nuestros hijos/as, que el respeto y la aceptación hacia ellas, que incluso abrazar sentimientos de negatividad es el modo adecuado de convivir con nosotros/as, seremos personas más tolerantes, se crearán aulas más humanizadas, donde el foco y el centro es el aprendizaje, y también el autoconocimiento.

 

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Virtudes Montoro López

Psicóloga especializada en Mindfulness y
Terapia de Aceptación y Compromiso

 

 

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