Adelina González presenta su novela, ‘Los olvidados de Dios’, la historia de un niño perdido en un mundo de adultos

«El origen de mi novela ‘Los olvidados de Dios’ (Esdrújula Ed.), fue una idea muy vaga. En este caso, quería que un niño contara su historia y la de su familia y que arrancará el último día de la guerra civil», cuenta Adelina González, una granadina de adopción, nacida en Gijón, y licenciada en Historia por la UGR. Y, en efecto, en su obra, un niño de nombre Mateo, hace cómplice «de sus pocas alegrías y muchas tristezas» a los lectores que decidan adentrarse en sus páginas en una época en la que España está rota por el enfrentamiento fratricida. Esta novela en homenaje a todos esos niños que sufren las guerras de los mayores, y a los mayores que las sufren sin querer, se presenta en la tarde del jueves, 18 de octubre, en el Salón de Plenos del Ayuntamiento de Granada, donde la autora estará acompañada por el actor, Pepe Cantero; el dúo Coverdays; la poeta, Teresa Ariza y el editor, Víctor Miguel Gallardo (19 h).

 

Mateo, convertido en adulto es el narrador de la historia, en la que va narrando sus recuerdos de cuando tenía unos 9 o 10 años, «lo que no quiere decir que no haya un hilo conductor, con un planteamiento, un nudo y un desenlace. La ambienté en tiempos de la guerra civil porque pensé que era una época interesante para una novela. Se trata, como digo, de la guerra civil, porque nos toca más cerca, pero podría haber sido cualquier guerra». En cuanto al proceso creador, Adelina comenta que suele escribir de un tirón, pero «en este caso ha sido una historia difícil, no solo por la historia en sí, sino por las circunstancias en las que yo escribí. Así, el desarrollo de esta novela la hice en dos etapas muy diferentes de mi vida. Empecé a escribirla hace unos años pero por motivos personales se quedó parada cuando sólo tenía dos o tres capítulos. Hace poco más de un año la retomé con la intención de terminarla pues se convirtió para mí en un reto, en un acto de superación».

Adelina González aclara que no es propiamente una novela histórica, en todo caso, «una novela de personajes, de relaciones humanas, de la relación entre Mateo y su familia, sobre todo de la relación con su hermano mayor, Andrés. Lo que pasa que al ambientarla en este período obviamente hay todo un decorado detrás que muchas veces invade el terreno personal de los protagonistas». Historia escrita en primera persona de un niño que se ve perdido en un mundo de adultos que no entiende, como tampoco entiende la guerra cuyas vivencias le hacen madurar demasiado deprisa y que comparte protagonismo con su hermano mayor, Andrés, que es totalmente diferente a Mateo. «Si Mateo es un niño bueno, curioso, obediente, que quiere a sus padres,… Andrés es todo lo contrario, es rebelde, violento, malo por naturaleza», explica la autora de los protagonistas de esta novela en la que también hay dos historias de amor muy distintas, que tienen a Andrés como enlace. En lo que concierne al escenario elegido como telón de fondo de esta obra, el pueblo de Malveruxa, señala que «desde el principio quería que el lugar fuera imaginario, que no fuera un pueblo real. Así que inventé un pueblo, pero que en el fondo podría ser cualquier pueblo».

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