La Compañía ‘Mira de Amescua’ celebra con ‘Todos eran mis hijos’, de Arthur Miller, las bodas de oro sacerdotales de Francisco Soto, párroco de Calahonda y Carchuna

El sábado, 27 de octubre, la Compañía de Teatro ‘Mira de Amescua’ pondrá en escena la obra ‘Todos eran mis hijos’ de Arthur Miller, dirigida y adaptada por Antonio Robles Ordóñez. Con esta representación, los integrantes de esta compañía quieren expresar «el cariño y la gratitud de unas gentes que valoran y admiran el trabajo, la entrega y la entereza de una persona excepcional, Francisco Soto Montero, párroco de Calahonda-Carchuna». La representación en su honor será a las 20 horas, en el Salón Parroquial de Calahonda, con ocasión de la celebración de sus bodas de oro sacerdotales.

 

Con esta loable finalidad, la Compañía granadina regresa a la Costa granadina con esta obra que ya presentara a principio de agosto pasado en el Auditorio de la Villa de Salobreña ‘José Martín Recuerda’. Según el programa de mano ‘Todos eran mis hijos (All my sons) fue la primera obra dramática publicada por Arthur Miller, estrenada en enero de 1947 en el ‘Coronet Theatre’ de Nueva York bajo la dirección de Elia Kazan, siendo galardonada con el American Critics’ Award. La acción transcurre inmediatamente después de la segunda guerra mundial, en el patio trasero de la casa de los Keller y en un espacio de tiempo inferior a veinticuatro horas.

En la adaptación granadina los personajes están interpretados por Antonio Pérez Casanova que interpreta el papel de Joe Keller, Remedios Higueras (Kate Keller), Raúl Linares (Chris Keller), Ana Belén López (Ann Deever), Carlos Lizana (George Deever), José López Ortiz (Dr. Jim Bayliss), Adela Maldonado (Sue Bayliss), Antonio Serrano (Frank Lubey) y María Sorlózano que interpreta a Lydia Lubey. La escenografía corre a cargo de Antonio Serrano; la iluminación es responsabilidad de Miguel Novo Sánchez; el sonido de Antonio Jiménez Pérez; el vestuario de Marta Hurtado y el vídeomontaje de Antonio Mezcua Roelas; ejerciendo de gerente, Antonio Ubago Ruiz. Éste último nos informa que el párroco Francisco Soto llegó hace seis años llegó a la parraoquia de Calahonda-Carchuna.

Misionero en El Salvador y activista cultural en la Costa

Francisco Soto, de seglar ante el Papa Francisco

«La edad y el pronóstico de una delicada salud no auguraban el vigor que contagia a ambos pueblos su labor: un verdadero ciclón de aire fresco y renovador. Su palabra y su vida siempre corren paralelas. Brota en él el espíritu misionero labrado en El Salvador durante diez años», comenta antes de añadir que se ha implicado con la gente sencilla y generosa en sus proyectos de ayuda en Angola. Igualmente que «tiene abiertas de par en par las puertas de la iglesia y la parroquia y por ellas entran confiados los mendigos, los diferentes, las buenas gentes que priorizan la solidaridad, la comprensión y la acogida por encima de las creencias. Predica con reiteración al Jesús de los pobres porque esa es su visión sencilla y clara de una fe vivida».

De la misma forma destaca que desde que llegó ha luchado por dotar a sus pueblos de cultura. «Son ya seis los Veranos Culturales transcurridos en los que la poesía, la música, el teatro… inundan estos pueblos. Ha surgido la Asociación Cultural ‘La Unión Calahonda-Carchuna’ que hace más participativa esta gran labor». Por último, resalta que estas vivencias han unido a gentes que vivían juntos sin llegar a conocerse.

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