Rafael Bailón: «Combatimos los peligros»

Vivimos en una época en la que Internet forma parte de nuestro día a día. Muchas han sido las veces en las que he defendido las numerosas ventajas que ofrecen las redes, siempre y cuando aboguemos por un uso adecuado.

 

En este sentido, seguiré apoyando el empleo de las nuevas tecnologías dentro y fuera del aula, pero eso no implica que seamos conocedores de los peligros que nos acechan. Así, términos como spam, scam, malware, ciberacoso, sexting o grooming deben ser expuestos para evitar sus consecuencias.

¿Qué es el grooming?

Sin duda alguna, asistimos a uno de los mayores peligros, contando con un adulto como agente o actor de acciones deliberadas, pretendiendo engañar a menores. La persona que miente, busca el placer sexual, el goce mediante imágenes eróticas o pornográficas.

La preparación del encuentro o concreción de determinados vínculos entre el acosador y los acosados muestra conductas detestables, siendo una práctica delictiva y claro ejemplo de pornografía infantil.

El ciberacoso es un mal que se extiende de forma imparable, apareciendo conceptos que derivan en el robo o usurpación de la identidad, pero también en la humillación máxima. Sexteo, sextear o sexting son tres palabras con una misma raíz léxica. Comportamientos o prácticas cada vez más habituales se cuelan en un mundo cada vez más inabarcable, con fotografías o audios que suponen prácticas de alto riesgo.

Vivir en primera persona, o ser familiar de alguien que sufra esta dura experiencia es una de las situaciones más dolorosas que el ser humano pueda soportar.

Podemos evitar formar parte de estos peligros, si llevamos a cabo una serie de consejos, tales como: no publicar fotos íntimas y ser extremadamente cuidadoso con los datos privados.

De la misma forma, no te conviertas en partícipe de estas conductas. Si eres conocedor de conductas intolerables en las que uno/a difunde imágenes de otros/as, no reenvíes correos con contenido delictivo, poniendo en conocimiento este tipo de hechos a las autoridades pertinentes.

Debes ser cuidadoso con los virus informáticos o también denominados “malwares” (programas maliciosos que infectan nuestros equipos informáticos). Algunos expertos prefieren la denominación de códigos maliciosos o badwares cuando toca referirse a softwares malignos y malintencionados, siendo elementos nocivos que proliferan en Internet.

Por último, no obvies los fraudes y ataques con el propósito de robar tu información.  Sé celoso de tu intimidad, protégela y no intercambies ningún dato con extraños. Un paso en falso o actuar de manera confiada, podría ocasionarte grandes perjuicios, en numerosas ocasiones difícilmente reversibles.

Las estafas o engaños están a la orden del día (es lo que llamamos “scams”), al igual que los correos no deseados (“spams”). No facilites información, ni contraseñas o claves a través de redes sociales. Si nos comportamos de una manera adecuada, empleando las redes de un modo seguro, nos protegeremos de estos y otros peligros.

 

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Rafael Bailón Ruiz
Profesor de ESO

 

 

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