Rafael Bailón: «No neguemos las evidencias»

El rol de los padres en el proceso de enseñanza-aprendizaje de sus hijos es sumamente importante. A menudo, el docente se encuentra con progenitores implicados, si bien observa cada vez más la otra cara de la moneda. En ocasiones, hay personas que confunden su papel, atribuyendo o cargando toda la responsabilidad al maestro. 

 

¿Qué deben hacer los padres?

Los alumnos son conscientes del grado de implicación de papá y mamá. Así, dependiendo de la toma de decisiones por parte de uno u otro, su comportamiento puede variar. No es la primera vez que un chico/a disruptivo sigue la línea trazada o empeora más si cabe su conducta, a tenor de la pasividad o desidia existente en los padres. No olvidemos tampoco que los alumnos (desde muy niños) ponen su mirada en cada uno de los pasos llevados a cabo por papá o mamá. Son los progenitores espejo o modelo, referencia para lo bueno o lo malo. Cierto es que hombre y mujer deben compatibilizar trabajo, hogar, así como la educación de sus hijos. Pero, por muy difícil que resulte, siempre les diré: “Querer es poder”.

Instrumentos o herramientas tales como la agenda, la posibilidad de llevar a cabo tutorías electrónicas, efectuar una llamada a la semana para hablar con el/la tutor/a o hacer uso de plataformas o vías de comunicación tales como PASEN, demuestran que podemos compatibilizar los diferentes ámbitos o espacios de nuestra vida cotidiana. De la misma forma, hemos de saber los errores del alumno y no atacar al docente. Por desgracia, escuchamos muchas veces una sentencia convertida en falacia: “La culpa es del profesor”.

Las consecuencias de enmascarar o negar la realidad pueden ser irreversibles, pudiendo ser partícipes o responsables de los distintos fracasos cosechados. Malas calificaciones o hábitos poco aconsejables son dificultades a las que cada día nos enfrentamos los enseñantes. Señoras y señores, si colaboramos, podremos resolver (entre todos/as) situaciones poco agradables, siempre en beneficio de nuestros/as alumnos/as, y, por supuesto de sus hijos e hijas. Que este alegato no caiga en saco roto.

 

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Rafael Bailón Ruiz
Profesor de ESO

 

 

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  • 3 diciembre, 2018 en 9:28 pm
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    Cierto es que los padres son espejo para sus hijos.
    Espero que a muchos/as les sirva.

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