Virtudes Montoro: «¿Cómo actuar cuando nuestro hijo o alumno es un Niño con Alta Sensibilidad?»

 

Un 20% de la población son personas con alta sensibilidad (PAS), es un rasgo de personalidad que si es detectado de forma precoz puede ayudar a la PAS a situarse de una forma más eficaz socialmente. Una PAS es una persona que no tiene piel, en un sentido figurado, no puede diferenciar sus propias necesidades de la de los demás, debido a su alta empatía saben exactamente cómo se siente, qué necesitan los/as demás, , y en consecuencia actúan para agradar o mitigare el sufrimiento ajeno, dejando sus propias necesidades sin cubrir. A continuación hablaré de las características que identifican a un niño/as con Alta Sensibilidad, ya que necesitan saber que lo son para comprenderse y sentirse menos raros.

 

Su alta sensibilidad, tanto sensorial como social, les hacen sentirse vulnerables, distintos, desubicados en una sociedad en la que prevalece la violencia, la ley del más fuerte, y en la que se valora positivamente rasgos agresivos y competitivos.  Cuanto más precoz sea su diagnóstico, más inclusiva y ajustada puede ser la respuesta de la escuela y de la familia. Los/as niños/as con estas características tienen una fecunda imaginación y creatividad. Son empáticos, inteligentes, intuitivos, atentos, constantes y comprensivos, pero también se abruman ante situaciones con gran cantidad de estímulos o ante sonidos fuertes o luces muy brillantes, por eso lo evitan y pueden parecer tímidos o inquietos.

Algunas de las características de estos niños son:

  • Procesan la información de un modo mucho más profundo que el resto de los niños y niñas.
  • Pueden verse afectados de un modo mucho mayor que los otros niños con cambios repentinos, como pueden ser las sorpresas.
  • Quizás tengan comportamientos propios de personas más adultas, como por ejemplo en el uso del vocabulario o en el interés por determinadas lecturas.
  • Se les observa un determinado “amor por la soledad”. Son niños y niñas a los que les gusta en ocasiones pasar tiempo solos/as para disfrutar de sus cosas.
  • Van a preferir siempre estar en espacios abiertos, y sobre todo, estar en espacios ligados o relacionados con la naturaleza y los animales.
  • No les va a gustar verse obligados a realizar diferentes tareas sin un razonamiento lógico.
  • Tienen un gran mundo interno que les invita en ocasiones a inventar historias y ser muy autónomos/as a la hora de jugar.
  • Es posible que, en edades tempranas y al no saber determinar que les sucede, utilicen las rabietas ante saturaciones debidas a una sobre excitación (estar en lugares con mucha gente o verse obligados a jugar a algo que les asusta).
  • Es posible que al llegar a un grupo nuevo de niños y niñas no sean los primeros en acercarse y primero observen de un modo muy profundo todo lo que hay en esa escena. Esto no es negativo, sencillamente ven más allá y desean observarlo.
“Ante la sospecha de que su hijo/a pueda serlo, lo más aconsejable es acudir a un especialista en niños con Alta Sensibilidad (NAS) para su diagnóstico y para que oriente a la familia sobre cómo educarlos y ayudarles, así como informar a la escuela sobre ello”

Es tan importante su diagnóstico como una adecuada intervención familiar y escolar para poder prevenir posibles trastornos como la ansiedad o la depresión. Ante la sospecha de que su hijo/a pueda serlo, lo más aconsejable es acudir a un especialista en niños con Alta Sensibilidad (NAS) para su diagnóstico y para que oriente a la familia sobre cómo educarlos y ayudarles, así como informar a la escuela sobre ello.

Algunas recomendaciones y orientaciones, tanto para padres y madres como para el profesorado:

  • Fomentar su autoestima es un pilar fundamental. Tienden a ser niños/as a los que le afecta mucho la crítica, la injusticia. Es adecuado hacerles ver van a convivir con personas que no tienen por qué tratarles bien, y ayudarles a que no personalicen los ataques de los demás, que no van a recibir el mismo trato por parte de otro. El ver el mundo de otra forma hace que se sientan diferentes, y verse diferentes provoca que se vean a sí mismos como vulnerables. Hacerles ver que ser más sensibles que los demás es un don, una cualidad extraordinaria. El ser más sensible le va a permitir entender más a las personas, poder contemplar la belleza y sutileza de las cosas, sentir la vida con más intensidad y viveza que el resto. Encauzarles hacia el arte, la música, donde puedan desarrollar toda su creatividad e inteligencia fomentará una visión de sí mismos muy positiva.
  • Respeta sus instantes de soledad o independencia. La soledad le permite entrar en contacto consigo mismo para asentar ideas, sensaciones, experiencias. Son niños/as con una gran capacidad de introspección, necesitan reflexionar sobre ellos mismos/as, sobre el mundo, sobre su profundos sentimientos. Necesitan desconectarse de la sobrestimación que reciben, de la intensa observación que hacen de la realidad, de los sentimientos y emociones de los demás que entienden a la perfección, sintiendo como sienten los otros, acomodando su conducta a los del resto. Respetar ese tiempo de soledad y desconexión y hablar con ellos/as desde su propia profundidad, acorde a sus inquietudes.
  • Estructura su día a día y evita fuentes de estrés. Este consejo no solo es útil en los niños altamente sensibles, en realidad lo es para la mayoría. No obstante, en esos niños que son más sensibles de lo normal no vale la pena someterlos a fuentes que pueden ocasionarles más inquietud que estabilidad. Habla de sus emociones, de lo que sienten. No caer en el error de que “debe ser más fuerte y espabilarse”. Ser consciente de a los niños altamente sensibles no les gusta competir, ni las situaciones con mucha agitación, gritos o ruido. Antes de pensar en actividades extraescolares y deportivas, pregúntales sus preferencias y gustos.
  • Establece una buena confianza con tu hijo/a y compréndelo. Los padres y madres, así como el profesorado, no tenemos como función cambiar la personalidad de nuestros hijos/as, alumnado, sino guiarlos cada día para que sean como sean, encuentren la felicidad.
  • Estamos ante amapolas blancas en medio de un campo de amapolas rojas, únicas, extremadamente observadoras y analíticas de la realidad, con una enorme capacidad de comprensión humana. Niños/as con una vívida capacidad de sentir el mundo desde emociones profundas, con una inmensa curiosidad por descubrir todo lo que los rodea. Niños que deben saber que tienen un don y que pueden desarrollarlo en ocupaciones donde se expandirán y serán felices en medio de una sociedad que no entiende ni valora la “sensiblería”.

La Alta Sensibilidad es un regalo, no un hándicap, por ello es necesario hacerles entender a estos niños/as que su intensidad social y emocional les hace seres excepcionales y extraordinarios, no personas débiles, que lucharán en pro de crear un mundo más justo, más sano, más humano.

 

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Virtudes Montoro López

Psicóloga especializada en Mindfulness y
Terapia de Aceptación y Compromiso

 

 

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