Doble premio poético para Francisco Martínez que disfruta de sus nietos y de su último libro infantil, ‘Hugolandia’

El año que pronto despediremos será recordado por Francisco Martínez, Pacurri, (Puerto Real, 1941) por varios motivos en forma de premios. También por la estupenda acogida del libro dedicado a su nieto Hugo. El que fuera cura obrero y también coordinador del Centro de Recursos de la Facultad de Ciencias de la Educación ha recibido en 2018 el Premio Nacional de poesía ‘Brisa del Mar’, convocado por la Sociedad Artística Ferrolana, en su edición XXVII, de gran proyección dentro y fuera de Galicia y también el premio universitario de poesía convocado por su antigua Facultad para exaltar la figura del maestro.

 

«Para mí, estos reconocimientos han supuesto, fundamentalmente, en este mi disfraz de septuagenario, como un retoño de aurora», comenta este feliz abuelo antes de explicar que en el caso del concurso universitario ha querido «testimonialmente sumarme al recuerdo de aquel hombre que marcó mi adolescencia, Don Manuel Masdías, poeta y pedagogo, que poseía el embrujo de enseñar para la vida». En lo que respecta al certamen poético ‘Brisa del Mar’, señala que ha querido «desbrozar sueños de vida pasada con sabor a salitre, entre las brisas, las olas, las gaviotas… y los días macizos donde se juegan la vida tantos hombres del mar».

Galardones que vienen a coronar una labor poética puesta de manifiesto con la publicación de dos poemarios publicados por Editorial Atrio, ‘El vino de mi lagar, I’ (2014) y ‘El vino de mi lagar, II’ (2015), este último prologado por el teólogo jesuita José María Castillo y con once poemas musicalizados por el grupo musical ‘Premiun’. También la que hace semanalmente desde Huétor Santillán en su blog ‘Retales de mi bancal’ puesto en marcha en 2009 y en el que versifica la epístola del domingo, entre otras publicaciones. Y es que para él «la poesía es la expresión de mi libertad», haciendo suya la frase de Pierre Reverdy, el poeta de Narbona, en la que afirma que «la poesía es un amor desmesurado a la vida». De hecho entiende que «la poesía o tiene alma o no es nada. El alma que siempre toma cuerpo para hacerse humana. Algo así como canta Enrique Morón en su último poemario ‘La canción del sendero’, cuando se acerca al ‘Cacharrero’, a ‘La partida de ajedrez’ o cuando dice que ‘la poesía se extiende por las venas de los árboles’».

Francisco Martínez, ‘Pacurri’, junto al exjesuita José María Castillo ::A.ARENAS

Cosas del abuelo Paco

De su incursión en la literatura infantil con ‘Hugolandia, cosas del abuelo Paco’ (Atrio), señala que nació «del privilegio de ser abuelo en un mundo donde todavía Hugo, mi nieto, ve sonreír el sol, la luna, el cole, las gallinas de la granja o los tiburones del Parque de las Ciencias… y hasta gozar de anécdotas como despedirse del chupete». Indica que en sus 70 páginas ha intentado «construir un mini tratado de Pedagogía familiar. Es un librito que tal vez pueda interesar a papás y abuelos interesados en aprender, jugar, cantar, comer, en definitiva vivir con los ojos muy abiertos a la felicidad que da la primera infancia. Y todo enmarcado en el arte de Adrián Martín, genial ilustrador». Libro dedicado a familiares, compañeros de la guardería y cole de su nieto y a todos los niños de Huétor Santillán, de Zaragoza (donde reside Hugo), de Cariño, -pueblo coruñés donde Pacurri ejerció sus siete primeros años de sacerdocio- y del mundo entero.

A lo largo de sus páginas el autor ha incluido cuentos breves, poemas, algún soneto, narraciones infantiles con algún guiño al Parque de las Ciencias del que Pacuri es Amigo, adivinanzas, nanas y originales versiones de canciones infantiles. Se completa con varias páginas dedicadas al ‘Vocabulario de Hugolandia’ en el que se explican determinadas palabras para aumentar el léxico y hacer entendible el texto a los pequeños y una especie de epílogo en el que se dan recomendaciones a los padres y abuelos primerizos. Libro que muy probablemente tenga continuidad con ‘Leolandia’, dedicado a su segundo nieto, todavía de meses, Leonardo.

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