Antonio Luis Gallardo Medina: «En España se lee poco»

Varios barómetros y sólidas evidencias recogidas a título personal me atestiguan que cada vez se lee menos en España, hasta el punto del cierre de cientos de librerías. Aunque una cosa sí que tengo cierta, este país siempre ha tenido escasa devoción lectora.

Y una cosa me temo, como sigan saliendo la caterva de escritores que se pasean por radios y televisiones para promocionar sus libros, peor aún; ahí creo radica el problema, hoy escribe todo el mundo, incluso aquellos que dudo sepan leer lo que otros han escrito, Aznar, Zapatero, Belén Esteban, David Bisbal, etc., ya queda poca gente por escribir.

Mientras tanto sigue un ejército de poetas y escritores al acecho. Unos publican y sus libros se pierden llenos de polvo en las estanterías, otros se presentan continuamente a premios para ver si toca la flauta, algunos incluso corren con la edición de su libro para regalar a sus amigos o allegados.
En España siempre se ha escrito mucho y siempre se ha leído poco. Estos tiempos de alta tecnología hogareña (wifi, redes domésticas, lápices de memoria y páginas virtuales para cada hijo de vecino) no colaboran, nos engatusa la imagen, su brillo, el cromatismo irremediablemente atractivo y el escaso esfuerzo que demanda. Hace poco un buen amigo me comentó que si pusiera más fotos y carteles en Facebook leerían más, pues la gente se ha vuelto vaga.

Igual que todos, en el fondo, al garabatear unas letras en un folio mágicamente en blanco, al manuscribir en una servilleta de bar unos versos de fugaz belleza sospechamos que un Lorca o un William Shakespeare nos laten dentro, pero leer es una actividad mucho más noble que escribir. Borges así lo entendía, él se jactaba de lo que leía, nunca de lo que escribía.

“Habría que ver si las ventas van paralelas a la lectura, pues antes, en este país se regalaban muchos libros y ahora no”

Habría que ver si las ventas van paralelas a la lectura, pues antes, en este país se regalaban muchos libros y ahora no. Preguntando a amigos y allegados su opinión, me he encontrado con pocas sorpresas. Lo más interesante ha sido la coincidencia de algunas de las respuestas, en personas bastante diferentes. Agradezco la sinceridad con la que muchos han reconocido leer más bien poquito, algo que, a pesar de todo, no nos atrevemos a confesar a veces, por no estar muy bien visto socialmente.

La gente ponemos todo tipo de excusas, el primero y el más recurrente ha sido la falta de tiempo. Unida también, al cansancio después de la jornada laboral y en relación con ello, el esfuerzo que requiere la lectura. Tenemos poco tiempo y llegamos tan cansados que preferimos ponernos delante de la televisión para no pensar.

Yo no creo que el problema sea que los españoles leamos menos. Creo, por contra, que leemos mejor. El problema es que, generalmente lo hacemos en la cama y esto, además de quitarnos horas de sueño, repercute más en detrimento de otras estadísticas en las que salimos peor parados, como la que realizan una marca de preservativos y que nos dice que hacemos poco el amor.

Decía el escritor André Maurois:  “La lectura de un buen libro es un diálogo incesante en que el libro habla y el alma contesta”.

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ANTONIO LUIS GALLARDO MEDINA

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