Rafael Bailón: «Refrescando los principios del estado de derecho democrático»

Quiero comenzar estas líneas abogando por el respeto hacia los demás. En un mundo en el que la diversidad étnica, cultural o sexual es una realidad, quiero arrojar una lanza en favor de un colectivo que merece su reconocimiento. Sin duda alguna, la orientación sexual de las personas debiera basarse en la libertad y nunca en las imposiciones, prejuicios o estereotipos instaurados en nuestra sociedad. La normalización social en torno al colectivo LGTBI en un mundo aparentemente moderno, no tendría que llevar aparejado ninguna cortapisa u obstáculo.

 

El individuo merece una vida digna, sin ofensas ni miramientos por parte de otros/as. La pluralidad enriquece, invitando desde aquí a eliminar cualquier práctica discriminatoria por el simple hecho de tener una preferencia sexual distinta a la que profesen la mayoría de los ciudadanos/as.

“¿Realmente hemos evolucionado? ¿Hemos alcanzado el nivel deseado de tolerancia o respeto hacia la diversidad sexual?”

¿Por qué algunos /as no pueden expresarse de forma respetuosa si no ofenden a nadie? ¿Por qué tenemos que ver todos/as el mundo de la misma forma? La cultura, el influjo de los medios de comunicación e incluso determinados partidos políticos llevan a algunas personas a actuar como meros títeres o guiñoles, persistiendo conductas de rechazo a lo que no se ve o considera como “políticamente correcto”. Soy docente y he visto a muchos niños/as sufrir por no ser comprendidos (a veces incluso han sido mal vistos en sus propias familias). Cuando se producen o han producido situaciones de este tipo, yo me hago una pregunta: ¿Realmente hemos evolucionado? ¿Hemos alcanzado el nivel deseado de tolerancia o respeto hacia la diversidad sexual? Queridos lectores, hay muchas maneras de sentir y no todas deben ser las que tengamos o manifestemos cada uno de nosotros/as.  Desde aquí, gritemos alto y claro contra la intolerancia. Protejamos y defendamos los derechos humanos, sin restricciones de ningún tipo.

Pongamos todos/as nuestro granito de arena para una sociedad que no excluya y sí incluya. Si hacemos caso de las estadísticas, más de la mitad de los escolares LGTBI sufren o han sufrido acoso escolar, por lo que pido a todos /as que se sumen a tan noble causa, la de acabar con toda forma discriminatoria. Compañeros/as (docentes de cualquier nivel), padres y madres, así como demás personas que conformamos esta sociedad tan plural, no valen las excusas cuando tratamos con y de personas. Aseguremos una protección real y efectiva, así como combatamos políticas que atenten contra los derechos humanos. A quienes criminalizan o penalizan a la ciudadanía por su orientación afectivo-sexual, gritemos al unísono: “¡BASTA YA!”

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Rafael Bailón Ruiz
Profesor de ESO

 

 

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  • 21 enero, 2019 en 2:02 pm
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    Estupendo Rafa, como siempre. Gracias por hacer visible un tema tan importante como el derecho a ser quien queramos ser.

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