Rafael Bailón: «Una buena frase siempre ayuda»

Quiero continuar con un tema iniciado en colaboraciones anteriores: el refuerzo positivo. Dejemos claro que la aparición de un estímulo cuando planteamos una acción se considera fundamental a la hora de trabajar. A mi juicio (como todo en la vida), hemos de abogar por no excedernos (“en el término medio está la virtud”). El refuerzo positivo y el refuerzo negativo son dos de las ideas centrales de la Psicología basada en el conductismo de B. F. Skinner.

Si sabemos usarlo, un reforzamiento siempre ayuda a mejorar. Como padres, hemos de estimular a nuestros hijos desde pequeños. Así, el niño agradece frases tales como: “Has guardado muy bien tu juguetes” o “Lo has hecho muy bien” (cuando realiza una tarea).

Las pequeñas alabanzas siempre son bien vistas por nuestros alumnos, también por nuestros hijos. Pero, no nos olvidemos de prestarles la atención necesaria (no nos convirtamos en seres invisibles para ellos).

“Reforcemos sus logros con palabras de ánimo, haciéndoles ver que confiamos en sus posibilidades ”

Por otro lado, la reprimenda mal usada puede hundirles (dañar enormemente su autoestima). Sepamos empatizar (ponernos en la edad de la otra parte) y reforcemos sus logros con palabras de ánimo, haciéndoles ver que confiamos en sus posibilidades (nunca usemos palabras ofensivas y menos si somos conscientes que se han esforzado muchísimo, aunque haya sido un esfuerzo baldío).

Planteo una cuestión: ¿buscamos ayuda cuando estamos en un mal momento? Seguramente, todos/as coincidís en lo positivo que resulta tener un hombro cercano en el que apoyarse o un confidente con el que poder desahogarse.

Si vuestra respuesta es afirmativa, pensad que los niños también necesitan una voz amiga. En este sentido, no se me ocurre un mejor apoyo que el de unos padres fuera del horario escolar, acompañado por ese complemento que deben representar los docentes en los centros educativos.

Seamos cuidadosos con los temas que tratamos delante de los niños (no se pueden tocar algunos por ser inapropiados). De la misma forma, el tono es fundamental, así como los valores o no que se desprenden de una conversación.  No usemos etiquetas ni descalificativos, y, siempre generemos confianza, invitando a la reflexión (es bueno ponernos en el lugar del otro).

 

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Rafael Bailón Ruiz
Profesor de ESO

 

 

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