Rafael Bailón Ruiz: «Toca trabajar y dar ejemplo»

Un nuevo mes, inmersos en otro año más. Hemos avanzado y seguimos haciéndolo, a un ritmo vertiginoso. El reloj no concede descanso, haciéndonos mayores. Atrás quedaron gobiernos, regímenes dictatoriales, la transición hacia la presente democracia, repúblicas y monarquías.

Cambios de uno a otro bando, con derechas, izquierdas, centros o ideologías que unos y otros adscriben a la tendencia que más les conviene. Si el votante medio se cataloga de “centro”, unos y otros dejan sus señas de identidad, para decir alto y claro: “Nosotros somos el centro”.

Se aproximan nuevos comicios, si bien lo más llamativo es ese circo en un órgano de representación que recibe al acomodado político con unos leones de piedra en la puerta (curiosidades aparte). A veces, miro las imágenes emitidas por televisión y exclamo: ¡Nos queda mucho camino por recorrer!

Dardos continuos de oposición y gobierno, mientras no falta el golpe de pecho para defender las posturas. Además, resulta curioso ver cómo muchos toman la bandera para hacerse la foto en lugares concurridos y con la presencia de las cámaras como testigos.

“No nos tomen por tontos y trabajen por la ciudadanía. Menos insulto y más producto. Este humilde servidor siempre prefirió dejar a un lado la palabra y ser testigo de los hechos”

Señoras y señores, dejen el uso partidista para dar lecciones de moral y ética. No se rasguen tanto las vestiduras, pues muchos corren peligro de ser desnudados por completo, mostrando las carencias individuales y colectivas.

No nos tomen por tontos y trabajen por la ciudadanía. Menos insulto y más producto. Este humilde servidor siempre prefirió dejar a un lado la palabra y ser testigo de los hechos.

Siento vergüenza cuando veo esas contiendas propias de un patio de colegio, máxime cuando debieran ser ejemplo para nuestras futuras generaciones. Debo expresar mi más absoluta desaprobación hacia esos comportamientos pueriles, con mucho descalificativo y poco contenido, recordándoles que los adolescentes pueden tomar su buen o mal ejemplo.

Como educador, les pediría que sean humildes y actúen en favor de nuestros/as chicos/as. No olviden una cosa: “Los adultos somos espejo en el que han de mirarse”.

Esperando que mi ruego no caiga en saco roto, pónganse el mono de trabajo y hagan una nueva política.

 

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Rafael Bailón Ruiz
Profesor de ESO

 

 

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