Eva Pérez-Manzano y José Mª Bastidas: «Tratamiento de los purines»

El proyecto de instalación de la granja, la más grande de España, de cebo de cerdos que pretende realizar la empresa Vagido Alto SLU se encuentra en su fase inicial. El proyecto se compone de 2,5 ciclos de engorde de cerdos al año, y cada ciclo tiene una duración de cinco meses. La granja engordaría unos 126.000 cerdos al año. La instalación se ubicaría en el municipio de Dehesas de Guadix, en el Altiplano granadino. La gigantesca granja generaría unos 270 millones de litros de purines al año (un residuo líquido o semilíquido), y un consumo de agua de 237,5 millones de litros al año, lo que provocaría la práctica desaparición de los acuíferos de la zona, ya de por sí árida y semidesértica.

 

La finca rústica en la que se instalaría la granja es colindante con Zona Especial de Conservación (ZEC) de la Red Natura 2000, con el yacimiento arqueológico Terrera del Reloj de la Edad del Bronce, también sería colindante con Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA), con lo que dichas aves se verían afectadas por el ruido de los cebones y, finalmente, la granja estaría ubicada en pleno corazón del recién creado Geoparque Norte de Granada. En definitiva, la granja supondría el deterioro medioambiental de la zona con unos efectos impredecibles.

La alta concentración de animales que supondría la realización de este macro proyecto con los problemas de contaminación que originan los purines, induce a pensar sobre el riesgo al que estaría expuesta la salud y calidad de vida de los 15.500 vecinos que pueblan la zona, formada por 11 municipios del norte de Granada y del sur de las sierras de Cazorla, Segura y Las Villas, en la provincia de Jaén. A este problema habría que añadir la gran proliferación de moscas, mosquitos y roedores que incidirían tanto en la salud, por la difusión de enfermedades, como en el futuro hábitat del Altiplano que lo harían una zona inhóspita. Para eliminar esta serie de problemas, el Real Decreto 324/2000, de 3 de marzo, por el que se establecen normas básicas de ordenación de las explotaciones porcinas, aconseja evitar las altas concentraciones de animales.

Balsa de purines de una macrogranja de cerdos

Un cerdo de cebo produce entre 4 y 7 litros de purín al día, con un alto contenido en nitrógeno, al que se debe el fuerte olor a amoniaco, un gas de efecto invernadero y nocivo para el medioambiente, que es el producto químico resultante de la mezcla de las defecaciones, el agua de lavado y los restos de piensos nutricionales utilizados. El alto contenido en nitrógeno, unido al del fósforo, potasio y otros nutrientes hacen que los purines sean aptos para utilizarlos como abono. Sin embargo, la cantidad de abono admitida por un suelo es limitada, ya que contamina los acuíferos y las aguas superficiales. El Real Decreto 261/1996, de 16 de febrero, establece la cantidad máxima de abono por hectárea de terreno y la sitúa en 170 kilogramos de nitrógeno por año. Asimismo, es posible que los acuíferos se puedan contaminar por metales pesados, dado que el cobre, zinc y hierro, entre otros, se añaden en la dieta de los cebones. Adicionalmente, los purines pueden contener sustancias potencialmente tóxicas, como son los productos zoosanitarios, los desinfectantes y los productos químicos orgánicos (índoles, fenoles y ácidos grasos) provenientes de la descomposición de proteínas en el intestino del cerdo.

Es necesario realizar un tratamiento de los purines para ‘limpiar’ el agua e impedir que, a través de los mencionados acuíferos, la contaminación llegue a los regadíos de la zona del Bajo Guadalquivir, ya que el Guadiana Menor es el afluente más importante de aquel río, y evitar que la polución entre en la cadena alimentaria.

Los purines se pueden tratar mediante tres procedimientos distintos. Un primer procedimiento, consiste en el secado del purín en plantas de cogeneración. Se quema el purín utilizando gas natural y con el calor de la combustión se produce electricidad, que se puede utilizar como autoconsumo en la granja. En la actualidad, con el desarrollo de sistemas avanzados de energías intensivas de reciclaje, se ha pasado del quemado sin más, en el que se pueden producir dioxinas toxicas y cancerígenas, a la elaboración de biogás a partir de residuos.

Planta de biogás

Un segundo procedimiento, consiste en la depuración del agua, mediante decantación, filtrado e intercambio iónico utilizando zeolitas, que permiten atrapar el amoniaco que después adicionando ácido sulfúrico forma el compuesto químico denominado sulfato de amonio, que se utiliza como abono. Una zeolita es un mineral formado por silicio y aluminio. Las zeolitas naturales aparecen en grandes depósitos en ambientes volcánicos y tienen propiedades absorbentes que les permite ser utilizadas en distintas aplicaciones. En agricultura para acondicionar el suelo, en el medioambiente para el control de la contaminación atmosférica y en la industria química, entre otros. De forma resumida, una zeolita tiene una estructura que forma abundantes poros y su superficie está cargada eléctricamente. Estas dos propiedades de las zeolitas (la carga y los poros), les permiten, por un lado, absorber a ciertos productos que, también, estén cargados aunque de distinto signo al de la carga de las zeolitas y, por otro lado, alojarlos en los poros.

Imagen de una zeolita

Finalmente, un tercer procedimiento para descontaminar el medioambiente, el terreno y los acuíferos es mediante la biotecnología que utiliza bacterias en un proceso denominado técnicamente “digestión anaeróbica”, es decir, un proceso de fermentación que tiene lugar en presencia de poblaciones bacterianas y que se lleva a cabo en ausencia de oxígeno. En esta conversión de los purines en biogás se utilizan bacterias, tales como la Caldicoprobacter, la Thiothris y la Nocardia, entre otras. El tratamiento produce metano que, al igual que en el primer procedimiento, se puede utilizar para generar energía eléctrica para autoconsumo de la granja porcina.

Transformación de la materia orgánica en biogás

Eva Pérez-Manzano
Portavoz de la Plataforma de Protección de la Ribera del Guadiana Menor

José M. Bastidas
Profesor de Investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)

 

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