Mustapha Busfeha García: «Dijeron de Granada, III: Whashington Irving»

El séptimo personaje del que nos ocupamos hoy es el estadounidense Whashington Irving (1783 – 1859). Abogado, comerciante, diplomático (fue embajador en España) y escritor , máximo representante del Romanticismo en los Estados Unidos. De niño se sintió absorbido por ‘Robinson Crusoe’ y ” Las mil y una noches” (humildemente lo mismo ocurre con el que suscribe).

 

Su prometida falleció con tan sólo 17 años de edad y el escritor jamás pensó en casarse. Sí mantuvo, no obstante , durante su permanencia en Inglaterra una relación amorosa con Mary Shelley, la escritora creadora del mundialmente conocido ‘Frankestein’.

Creador de un estilo literario coloquial que seguirán más tarde Mark Twain y Ernest Hemingway. Entre sus obras más conocidas citaremos: ‘La leyenda del jinete sin cabeza’,  ‘Rip Van Winkle’,  ‘La vida y viajes de Cristobal Colón’, ‘Crónicas de la conquista de Granada’, ‘ Cuentos del antiguo Nueva York’,  ‘Mahoma y sus sucesores’  y los universalmente conocidos ‘Cuentos de la Alhambra’.

Es bien sabido que habitó la Alhambra y el Palacio de Carlos V durante su estancia en Granada y que disfrutó del paradisíaco placer de tomar su desayuno en el Salón de Embajadores y su comida principal en el Patio de los Leones.

Sobre Granada, dijo:

“Estoy pisando una tierra encantada y me encuentro rodeado de románticos recuerdos. Desde que en mi lejana infancia, a orillas del Hudson, recorrí por primera vez las páginas de la vieja y caballeresca historia apócrifa de Ginés Pérez de Hita sobre las guerras civiles de Granada y las luchas de sus valientes caballeros Zegríes y Abencerrajes, fue siempre esta ciudad objeto que despertó mis sueños; mi fantasía recorrió con frecuencia las románticas estancias de la Alhambra. Y he aquí, por vez primera, realizado un sueño; sin embargo, no doy crédito a mis sentidos y hasta dudo que habite el palacio de Boabdil o que contemple la hermosa Granada desde sus balcones.

Jamás en mi vida habité un lugar más delicioso que este y nunca podré encontrar otro que se iguale”.

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