Ramón Burgos: «Guardianes de la memoria»

Tiempo atrás, prometía dedicar algunas de estas líneas a los granadinos por mí llamados “guardianes de la memoria positiva”: aquellos que empeñaron y empeñan todo su poder creativo en dejar atrás el bulo de nuestra indolencia; aquellos que, independientemente de sus convicciones políticas, sociales o religiosas, día a día, trabajan con acierto por el desarrollo inaplazable.

 

Quizá me acuséis de retrógrado si afirmo lo imprescindible de la presencia de estas “mentes” en el diario de nuestro estado comunitario, pero no tengo la menor duda sobre la necesidad actual de su puesta en valor: son verdaderas bibliotecas especializadas en el recuerdo de los hechos que, de una manera o de otra, fueron decisivos en nuestras vidas, poniendo a disposición, sin coste alguno, toda la experiencia acumulada –contrastada y sin sesgos partidarios o partidistas– de carácter oral o escrito.

Además, como en el caso de Arnold J. Toynbee, su esfuerzo se centra no en mantener una “concepción cíclica de la historia”, sino en “sanear” lo negativo para no cometer los mismos errores pasados.

Estos convecinos –muchos de ellos, por edad, jubilados; y otros, apartados por envidias y calumnias, propias de trepas y maledicentes– no han tenido más remedio que retirarse a sus cuarteles de invierno, esperando, eso sí, que el santo advenimiento, en forma de artículo, conferencia, charla, etc., les dé la oportunidad de compartir sus conocimientos. Y esto, normalmente, les ha sucedido, tras los homenajes de rigor, cuando, fuera ya de la denominada “vida laboral”, han intentado explicar su utilidad positiva basada en la experiencia y en los hechos.

Todo lo dicho viene a colación de las formas últimamente demostradas en nuestra Granada para apartar y “quitar de en medio” –incluso borrar, al estilo faraónico, su memoria de los anales– de determinadas personas que lo han dado todo por la provincia, apeándolas de instituciones, asociaciones, funciones o representaciones.

¿Os cito casos?… Prefiero que la larga lista que ya confecciono la completéis con vuestra propia reflexión, pues sinceramente deseo que esta enumeración, avalada por vuestras aportaciones, pueda incidir en la recuperación de lo que nunca debió condenarse al olvido.

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Ramón Burgos
Periodista

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