Mustapha Busfeha Garcia : «Dijeron de Granada, VIII: «Manuel de Falla»

 

Hoy nos ocuparemos de un personaje que amó con todo su corazón a Granada, sin ser granadino: Manuel de Falla. Nació en Cádiz el 23 de noviembre de 1876. Desde pequeño su madre le inculcó el gusto por la música y ella misma fue su primera profesora de piano. Viajó a Madrid para estudiar piano con José Tragó, profesor del conservatorio y condiscípulo de Isaac Albéniz. En 1899, obtiene el Primer Premio de piano. Guiado por el compositor Amadeo Vives, intenta suerte en el mundo de la zarzuela, de las que sólo estrena una, ‘Los amores de la Inés’, con éxito en abril de 1902. De 1905 a 1907, Manuel de Falla fue profesor de piano en Madrid, y entre 1907 y 1914 estudió y trabajó en París. Los elementos impresionistas de su obra procede de compositores franceses como Claude Debussy y Maurice Ravel, a quienes conoció en la capital francesa.

En abril de 1915, Falla conoció por fin Granada y en junio de 1916, sonaba por primera vez en Granada música sinfónica de Falla: en el Palacio de Carlos V, el propio compositor tocaba la parte solista de sus “Noches en los jardines de España”

En el verano de 1920, Falla se traslada a Granada. Reside primero en la calle Real de la Alhambra, sucesivamente en la Pensión Carmona y en el Carmen de Santa Engracia, y, por fin, en enero de 1922, se instala por diecisiete años en el llamado Carmen del Ave María. Se rodea de buenos amigos granadinos donde por supuesto no falta Federico García Lorca con el que tuvo una gran amistad. En 1937, tras presiones del franquista José María Pemán escribe un himno marcial para las tropas nacionales, pero lucha por reducir la visión franquista en su obra. Posteriormente, Pemán nombra al compositor director del Instituto de España (la institución cultural de referencia en la época), nombramiento rechazado con la excusa de su frágil salud.

El 28 de septiembre de 1939 Falla se fue de Granada, llegando el día 18 de octubre a Argentina de donde nunca volvería a pesar de los esfuerzos de los gobiernos del dictador Francisco Franco, que le ofrecían una pensión, distinciones y títulos si regresaba a España. Falleció tras sufrir un infarto , el 14 de noviembre de 1946, (el mismo mes en que nació),en Alta Gracia, en aquella Córdoba argentina cuyo paisaje tanto le recordaba la vega y las sierras de su querida Granada. Sus restos fueron trasladados desde Buenos Aires, hasta Tenerife, por el vapor Cabo de Buena Esperanza, donde fueron transportados a bordo del minador Marte que lo llevó hasta su tierra natal, Cádiz. En Cádiz fueron recibidos por su familia, José María Pemán y diferentes autoridades eclesiásticas, civiles y militares, entre las que se encontraba el Ministro de Justicia, Raimundo Fernández-Cuesta, en representación del jefe del Estado, Francisco Franco. El cortejo fúnebre se dirigió del muelle a la catedral de Santa Cruz de Cádiz, donde se celebró un solemne funeral. Con autorización expresa del papa Pío XII, los restos fueron enterrados en la cripta de la catedral, donde se encuentran actualmente.

Sus obras más conocidas para orquesta son: Noches en los jardines de España (1909-1916), El amor brujo. Versión de concierto para orquesta (1915-1916), El amor brujo. Versión de concierto para pequeña orquesta (1917), Suite nº 1 (1919-1921), Suite nº 2 (1919-1921), El amor brujo. Ballet. Versión de concierto (1925), Suite Homenajes (1938-1939), Los amores de la Inés, La vida breve, El sombrero de tres picos (1919) y El retablo de maese Pedro.

Siempre me llamó la atención una frase que solía decir con frecuencia: “Yo creo que no debemos respetar nunca las ideas contrarias a las que profesamos. Debemos, sí, respetar a las personas que las sustenten, pero nada más”.

En cuanto a lo que sentía por Granada, lo dejó plasmado en su música. Dijo también:

“Me siento en Granada como en el centro del mundo…”

“En ninguna parte del mundo suena el paisaje como en Granada”

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