Antonio Luis García Ruiz: «Lo que la naturaleza no te da, la educación te lo presta»

 

Conociendo mi afecto por Salamanca, me traen un recuerdo de esta rica ciudad castellana, consistente en una pequeña piedra pisapapeles con la inscripción latina: “Quod natura non dat, Salmantica non praestat”; es decir, lo que la naturaleza no te da, Salamanca no te lo presta. Realizamos un breve comentario de la frase y aproveché la ocasión para ampliarlo en esta página de opinión. La referencia a Salamanca no alude evidentemente a la ciudad, sino a su Universidad, que aún está celebrando el VIII centenario de su fundación en el año 1218. Es, por tanto, la primera universidad creada en España y la cuarta de Europa tras Bolonia, Paris, y Oxford. El prestigio que todavía conserva ha sido y sigue siendo grande, como personalmente he podido comprobar en algunas estancias. Tras estas breves consideraciones parece entenderse mejor el sentido de este proverbio latino: lo que Salamanca no te enseña es porque la naturaleza no te lo ha dado y no resulta posible en ninguna otra parte del mundo, ya que: “Omnium scientiarum princeps Salmantica docet”; los principios de todas las ciencias se enseñan en Salamanca.

Vista y releída la frase desde una perspectiva más actual, parece implicar un cierto determinismo o conformismo privados de esperanza. Sin embargo, frente al determinismo, existe el posibilismo que recala más en las posibilidades y en las certidumbres, confiando en el esfuerzo y la superación. Además de ello, los profesores y educadores con ilusión y vocación, no aceptan las rutinas, los fracasos, ni el permanente pesimismo latente, sino que por el contrario, mantienen una confianza plena en el conocimiento y en todos y cada uno de sus estudiantes, haciéndola llegar a ellos para elevar su autoestima y motivación. Del mismo modo están convencidos de la importantísima función de la educación en las sociedades actuales y de las incalculables capacidades del ser humano. Ciertamente existen diferencias, a veces abismales, entre unas personas y otras; pero no es menos cierto que la mente humana posee unas potencialidades ilimitadas, diversas y, como indica Howard Gardner, difíciles de conocer. La inconsciente y simplificadora clasificación de las personas en listas y torpes, es un error inadmisible en la educación actual; ya que se apoya únicamente en los criterios lingüístico, matemático y memorístico, ignorando la existencia de un abanico de indicadores mucho más amplio.

“Sabemos desde hace tiempo que no existe una única inteligencia, sino pluralidad de inteligencias”

Sabemos desde hace tiempo que no existe una única inteligencia, sino una pluralidad de inteligencias. La teoría de las Inteligencias Múltiples, difundida por el citado Gardner, concebía al menos doce tipos de inteligencia: lingüística/verbal, lógico/matemática, espacial/visual, musical, corporal/kinestésica, intrapersonal, interpersonal, naturalista, emocional, existencial, creativa y colaborativa. Así, la Inteligencia Emocional, que gracias al libro de Daniel Goleman, tanta fuerza ha adquirido hoy, tampoco ha sido considerada en el aprendizaje escolar hasta hace muy poco. Pero más allá de la inteligencia, existen muchas otras variables psicológicas que juegan un papel trascendente en el desarrollo integral y plena de las personas: afecto, autoestima, autorregulación, intuición, disponibilidad, espiritualidad, creencias religiosas, pensamiento político, inquietudes, deseos, sentimientos, etc. Además, hemos de tener en cuenta otras variables ambientales, enormemente decisivas: las situaciones personales, las circunstancias, los contextos y las oportunidades que la vida ofrece a cada uno, resultan tan diferentes, como incuestionables. Todo ello, sin omitir la capacidad de adaptación, como una de las mayores muestras de inteligencia humana, en tanto que – según Martin y otros- conlleva la capacidad para realizar ajustes apropiados en los ámbitos cognitivo, conductual y afectivo.

Finalmente, no hemos de olvidar un hecho aún más importante: la mayoría de las personas no logramos desarrollar, a lo largo de nuestra vida, la totalidad de cualidades, habilidades y potencialidades que poseemos. Algunos autores como W. James sostienen que las personas normales y corrientes tan sólo han desarrollado el 10% de sí mismas, por lo que aún les queda el 90% por desarrollar; si bien el crecimiento profesional, especialmente en el trabajo intelectual o artístico, permite alcanzar porcentajes más elevados. Para ir concluyendo, matizaremos el mensaje salmantino: Salamanca no te presta lo que la naturaleza no te ha dado, pero la educación sí lo puede hacer; porque hoy en día, los buenos profesores y educadores tanto de Salamanca, como de otros lugares de España y del mundo, pueden y deben ayudar a sus estudiantes a descubrir y desarrollar las enormes cualidades con las que la naturaleza los ha dotado. En consecuencia, nos queda mucho por conocer y recuperar de nosotros mismos y de las personas que nos rodean; depende de nosotros el conseguirlo y tenemos tiempo de hacerlo en cualquier edad, si desplegamos nuestros mejores recursos: interés, curiosidad, adaptación, etc. porque el aprendizajes es permanente, a lo largo de toda la vida.

Ahora, en época de exámenes, es buen momento para plantear que los malos resultados de las evaluaciones pueden ser debidos a una multiplicidad de factores: programas incoherentes, inadecuada metodología docente, mal planteamiento o enfoque del estudio, falta de concentración, de esfuerzo, de tiempo o interés de los estudiantes, etc. pero, en pocas ocasiones son atribuibles a sus capacidades. Si desea ampliar sus estudios o su formación, decídase. El mejor camino del conocimiento está en el contacto directo con las cosas hermosas, en la recepción cordial de los mensajes que recibimos y de los paisajes que percibimos, en la contemplación sosegada de la belleza, en admiración de la naturaleza y la grandeza de la creación.

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ANTONIO LUIS GARCÍA

Catedrático y escritor

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