Cari Muñoz expone en Ladrón de Agua medio centenar de obras realizadas con resina y tintas al alcohol

Se llama Cari Muñoz es natural de Loja donde residió hasta los siete años. Después se vino con su familia a Granada, concretamente al Carmen del Granadillo, a los pies de la Alhambra, donde acudían muchos pintores a pintar las torres de la iglesia de San Pedro, el puente de las Chirimías,…

 

«Con diez o doce años me sentaba a ver lo que hacía el pintor y cuando se iba cogía mi bloc y mis tizas de colores y hacía lo mismo que los pintores. Luego llegaría la familia, el trabajo y los hijos por lo que dejó aparte sus inquietudes artísticas hasta que por enfermedad se jubiló lo que le ha permitido retomar la pintura. Ha realizado óleos, acrílicos, acuarela, pastel,… y hace cuatro años, tras el fallecimiento de su marido, su vida cambió y también su manera de entender el arte para lo que se ha dedicado a investigar nuevas técnicas comenzando a utilizar las resinas y las tintas al alcohol que es lo que predomina en la exposición ‘El color como inspiración’ que hasta finales de agosto muestra en el Hotel Ladrón de Agua, en la Carrera del Darro.

Cari Muñoz antes varias de sus obras expuestas en el Hotel Ladrón de Agua :: A. ARENAS

La exposición se compone de 50 obras de distintos tamaños, distribuidas por el patio central donde se exhiben seis obras de tintas al alcohol y el resto resina al igual que en las escaleras y primera plantas aunque estas son de un formato más pequeño en tanto que en las segunda se exponen obras realizadas con técnica mixta. De las primeras nos cuenta que «cuando las ve la gente cree que son obras pintadas y luego barnizadas con un barniz especial que brilla mucho, pero no es así». Indica también que los productos que utiliza los tiene que comprar por Internet, en el extranjero, porque en Granada no los encuentra.

«La resina viene con dos componentes que son la resina en sí y un endurecedor que una vez mezcladas se dispone de entre 30 y 45 minutos para hacer la obra», señala por lo que se ve obligada a tener muy claro el proyecto que va a realizar, los pigmentos que se van a usar, colocar los colores en distintos utensilios y una vez mezclada comienza a hacer el cuadro. Después se necesitará entre 24 y 48 horas de reposo para que se seque y ya solo quedan los últimos retoques. De esta forma consigue esos brillos tan llamativos. Según añade esta técnica se utiliza mucho en Australia y Canadá y se está introduciendo en Alemania. En estos días ha tenido la oportunidad de mostrar algunas de sus obras en la Galería de Arte del Palazzo dei Giureconsulti de Milán. Afirma que la pintura que realiza en su estudio del Parque de las Infantas es  parte de su vida, «si no pinto no me siento viva, ni realizada».

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