Rafael Bailón: « ¿La vida es sueño?»

A quienes padecieron o padecen las consecuencias del cáncer

Avanzamos con el paso de los años (hay un mayor número de niños/as escolarizados si hacemos una comparativa con siglos anteriores, enfermedades consideradas “malditas” han desaparecido, los trabajadores tienen mejores condiciones laborales, etc ).
Pero, hay algo que me impide dormir como quisiera. Existe aún hoy una enfermedad que parece no tener cura: el cáncer.

Esta enfermedad que convierte en preso al paciente, llevándolo en numerosas ocasiones hasta la muerte, avanza a un ritmo imparable. A veces, comienza de forma localizada, extendiéndose a otros tejidos u órganos circundantes. Es el cáncer “el crecimiento descontrolado de células anormales en el cuerpo”. En este sentido, las células cancerosas también se denominan células malignas. Aunque existen factores de riesgo, la causa de muchos cánceres sigue siendo desconocida. Así, cierto es que la exposición excesiva al sol, la ingesta de alcohol o problemas genéticos pueden incrementar las posibilidades de padecer esta terrible enfermedad. Entre los numerosos tipos, cítense el que afecta al páncreas, el testicular, el pulmonar o el de hígado, entre otros.

Por ello, quisiera soñar y no despertar hasta ver cumplido uno de mis grandes sueños. Este consistiría en no ver jamás a un niño enfermo oncológico, a ninguna mujer padecer el maldito cáncer de mama o pobres sufridores aquejados de la tan temida metástasis (en cabeza, tiroides, próstata o cualquier órgano de su cuerpo).

Sueño con precios ridículos en los casos más leves y gratuitos en los más severos (en relación a los tratamientos que deben llevar a cabo los numerosos pacientes). Imagino un mañana sin ninguna “cabeza pelada” paseando por los pasillos de un hospital, ningún padre ni ninguna madre teniendo que recibir la desagradable noticia del fallecimiento de uno/a de sus hijos/as (debido al caprichoso y odiado por mí “cáncer”).

Espero ver algún día a todos los dirigentes unidos por una misma causa (acabar con esta enfermedad). ¿Qué se puede hacer? Invertir más en investigaciones, abaratar los precios de los medicamentos, buscar y extender nuevas fórmulas al paciente que dejen atrás la tan temida “quimioterapia”, apoyar a nuestros mejores talentos con sueldos acordes a su valía profesional (algunos deben dejar nuestro país, huyendo de miserables becas o condiciones laborales deprimentes) o reducir las listas de espera con nuevas contrataciones, podrían ser algunos de los pasos en pro de conseguir mi tan ansiado sueño.

Que no me despierten, hasta que la ficción se haga realidad.

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Rafael Bailón Ruiz

Profesor de ESO

 

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