Mustapha Busfeha García : «Dijeron de Granada, XVII: Ibn Sara as-Santarini»

Abū Muḥammad ´Abd Allāh b. Muḥammad b. Ṣāra aṣ-Šantarīnī nació en el año 1040 en Santarém (Portugal), localidad que en aquellos tiempos quedaba incluida en el territorio del reino de Badajoz (De los llamados reinos de taifas). Abandonó su ciudad natal probablemente en su primera adolescencia y nunca regresaría a ella. La circunstancia de que tuviera que ganarse la vida la mayoría de las veces ejerciendo oficios mal remunerados (copista, encuadernador, gramático, etc.) o buscando continuos protectores, y el haber dejado constancia de ello no solo las fuentes sino él mismo en sus poemas, son datos que contribuyen a confirmar su pertenencia a una familia de escasos recursos económicos.

 

Fue en Santarém, cuando en su niñez y primera adolescencia recibió una esmerada educación elemental basada en el estudio de la lengua árabe y de la poesía, así como del Corán. Parte de su vida coincide con el reinado del rey de Badajoz, al-Mutawakkil (1072-1095), que desempeñó un importante papel en la historia cultural del siglo XI.

En su juventud Ibn Ṣāra frecuentó con toda seguridad los círculos intelectuales de Badajoz, donde perfeccionó su formación de manera autodidacta mediante la lectura de los divanes de los grandes poetas árabes orientales, cuyas obras circulaban desde hacía tiempo por al-Ándalus. Su actividad como poeta estuvo supeditada a la necesidad de supervivencia, lo que no resta en absoluto valor a la calidad de su poesía.

Como muchos otros intelectuales de la época, Ibn Ṣāra se vio obligado a llevar una vida itinerante por distintas ciudades andalusíes. En ellas trató de ganarse, sin demasiada suerte, la vida como panegirista. Tras la llegada de los almorávides y la desintegración de las Taifas se instaló en Sevilla, de donde luego pasó a Córdoba, Granada y Murcia para estar sucesivamente al servicio de cadíes, alfaquíes y gobernadores que fueron sus mecenas. Muere en Almería a la edad de ochenta años sin que hayan quedado detalles acerca de los últimos años de su vida. Sobre otros aspectos más personales nada se conoce, si no es que tuvo, al menos, una hija que murió y para la que compuso una elegía.

En la creación poética de Ibn Ṣāra se transparenta la influencia de la poesía árabe oriental, siendo su formación neoclásica. Su paisano, el escritor e historiador Ibn Bassam, también nacido en Santarém, nos lo presenta como un terrible poeta satírico. Ibn Ṣāra escribió panegíricos fundamentalmente por necesidades económicas, aunque también pudo verse impulsado a hacerlo por un deseo de ganarse cierta celebridad en vida . Estos panegíricos se componen para describir las cualidades físicas de los alabados siempre unidas a sus virtudes morales y cualidades personales.

Además de los poemas laudatorios, Ibn Ṣāra compuso una serie de poemas breves, de los que se han conservado aproximadamente un centenar. La originalidad principal de Ibn Ṣāra se basa en, poetizar el contexto del espléndido paisaje andalusí: su campiña, sus ríos, sus jardines, sus árboles y sus frutos.

Ibn Sara , como hemos dicho, residió en Granada, pero en este caso no canta sus maravillas y hermosura sino aterido de frío en un invierno que debió ser extremo, compuso estos versos:

“Está permitido dejar de hacer la oración en vuestra
tierra y beber vino reconfortante, aunque está prohibido,

para refugiarnos en el fuego del Infierno, pues nos será
más dulce y más clemente que Sulayr. (Sierra Nevada)

Cuando sopla el viento del norte en vuestra tierra,
¡qué felicidad para un pobre pecador disfrutar en las llamas!

Yo diré, sin poner vanidad en mis palabras,
lo que ha dicho antes que yo un antiguo poeta:

Sí, Señor, debes hacerme entrar en el Infierno,
pues en un día tan frío como el de hoy el Infierno debe de ser agradable.

Según se dice iba pregonando en círculos de amigos:

“¡Oh, creyentes! No recéis, bebed vino, pecad, infringid toda regla y preceptos, será la única forma de aseguraros un lugar calentito en el infierno ante estos gélidos inviernos de Granada”

Al parecer, conociendo su carácter satírico, las autoridades no intervenían ante estas herejías que tomaban como broma.

Su obra más importante es “Poemas de fuego y otras casidas”.

 Ver otros artículos

de Mustapha Busfeha García,

autor de las novelas históricas ‘La casa del cobertizo’,

‘Babuchas negras’ y del ensayo ‘Tres sinfonías’

Compartir:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *