Mustapha Busfeha García : «Dijeron de Granada, XVIII: Al Rakuniyya»

Continuando con nuestros personajes, hoy nos vamos a ocupar de una granadina que bien pudiera ser clasificada como una verdadera feminista de su época. Se trata de  Hafsa Bint Al Hayy (Al Rakuniyya). Hija de un noble de origen bereber- marroquí, nació en Granada, en 1135 donde pasó su infancia y juventud en un periodo con grandes convulsiones políticas, ya que asistió a la caída del Imperio Almorávide y la instauración del Califato Almohade.

 

Mujer de extraordinaria belleza, alabada y respetada por su cultura e ingenio. Estas cualidades le permitieron ocupar pronto un lugar destacado en la corte almorávide de Granada, donde desarrolló una intensa actividad literaria y educativa alcanzando rápidamente la fama. Los hombres se dirigían a ella denominándola “ustada” (maestra)

Es la poetisa hispano musulmana de la que se conserva el mayor volumen de su producción poética. En total, han llegado hasta nosotros diecisiete poemas, de gran calidad literaria. Fue capaz de expresar sus sentimientos reales en un lenguaje llano, que llegaba al pueblo, espontáneo y con gran belleza. Los granadinos, que la adoraban, la llamaban : “la perla de Granada”.

Se enamoró del también poeta granadino Abu Yafar ibn Said, con el que inició una pública relación amorosa hacia el año 1154. La situación se complicó en el año 1156, cuando llegó a Granada como gobernador almohade, el príncipe Abu Said Utman, hijo del Califa Abd Al Mumin. Al conocerla y oírla recitar se enamoró perdidamente de la poetisa. En un principio, Hafsa rechazó al gobernador, pero finalmente se convirtió en su amante, quizá cansada de las veleidades amorosas de Abu Yafar o por presiones del príncipe hacia ella o su familia.

En 1158 fue enviada a Rabat, (ciudad que tan solo 8 años antes había sido fundada), en misión diplomática con un grupo de poetas y nobles granadinos ante el califa Abd Al Mumin, quien, le puso el sobrenombre de Al-Rakuniyya, según unos porque fascinado, el emperador le concedió el feudo de Al Rakuna, cerca de Granada; según otros esa palabra procede de “salón literario”. Para mí, no es convincente ninguna de las dos versiones. Creo más bien que el término puede proceder de la palabra “Rukna” que en este caso se considera como pilar o esquina más importante de una casa o en este caso , de la poesía.

Ese triángulo amoroso mantenido por la poetisa no tuvo buen fin , (ninguno creo que lo pueda tener). Abu Yafar que había sido amigo y secretario del príncipe, hizo a éste objeto de sus sátiras cada vez más insultantes y acabó participando en una rebelión política contra el gobernador, razón por la que éste lo mandó encarcelar y finalmente ejecutar en el año 1163, en Málaga.

Hafsa, sabiéndose responsable, se retiró de la corte, guardó luto a riesgo de ser encarcelada: “Por vestirme de luto me amenazan /por un amado que me han muerto con la espada”, y abandonó la actividad poética, centrándose desde entonces en la enseñanza. Vivió de un modo ascético durante una parte importante de su vida, hasta que, hacia el año 1184, aceptó la invitación del califa Al Mansur y se dirigió a Marrakech para ocuparse de la educación de las princesas almohades. Allí permaneció hasta 1191, año de su muerte. Jamás se le volvió a conocer amores, ni casamiento. Jamás dejó su luto. Según las crónicas que nos han llegado de su vida, no solo podemos describirla como apasionante, sino además de desafiante para su época. Fue una mujer de espíritu indomable, valiente y libre. Nunca se dejó doblegar por nadie y expresaba con entera libertad y sin tapujos sus sentimientos.

La mayoría de sus versos son de tipo amoroso, dirigidos a Abu Yafar, aunque hay algunos satíricos y de elogio a Abu Said, alcanzando la cima de su inspiración en aquéllos en los que se lamenta de la prisión y muerte de su amante. Muestra de las mujeres independientes y cultas de la época de esplendor de al-Andalus, Hafsa fue muy respetada, a pesar de sus aparentes libertades, en su época y por los biógrafos posteriores, que la consideraron como una gran poetisa. Ibn Al Jatib dijo de ella: «Fue única en su tiempo por su belleza, elegancia, cultura literaria y mordacidad».

Como ejemplo de su carácter os pongo aquí uno de sus poemas dedicado a otro poeta de la época , ignorando qué pudo haber pasado entre ellos para que le compusiera estos versos:

“Dile a ese poeta de quien nos ha librado
el que se haya caído sobre mierda:
vuelve a tu cloaca, hijo de la mierda,
igual que hace la mierda.

Y si vuelves a vernos algún día,
verás, oh tú, el más despreciable y vil,
sin discusión, de entre los hombres
que esa es la suerte que te espera
si andas medio dormido.

¡Barba que ama la mierda y odia el ámbar,
que no permita Dios que nadie vaya a verte
hasta que te hayan enterrado!”

 Ver otros artículos

de Mustapha Busfeha García,

autor de las novelas históricas ‘La casa del cobertizo’,

‘Babuchas negras’ y del ensayo ‘Tres sinfonías’

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