Julio Grosso: «La responsabilidad individual frente al cambio climático»

Hasta ayer mismo no sabíamos casi nada del cambio climático. O simplemente, preferíamos no saberlo. Siempre es más cómodo mirar hacia otro lado cuando aún no nos han alcanzado los problemas. Pero, lo que hace unas décadas solo eran hipótesis científicas sobre el incremento medio de las temperaturas y el aumento de los fenómenos extremos -olas de calor, huracanes o sequías-, ahora ya son evidencias. Terribles evidencias. La concentración de dióxido de carbono en la atmósfera alcanzó en mayo unos niveles nunca vistos. En junio el planeta vivió el mes más cálido desde que hay registros. Y en julio una ola de calor ha golpeado Europa batiendo todos los récords y poniendo en riesgo la salud de millones de personas.

 

Hoy existe una práctica unanimidad en la comunidad científica: la Tierra está inmersa en un cambio climático inducido por la acción del hombre, en concreto por los gases de efecto invernadero que están sobrecalentando el planeta. Los científicos están de acuerdo en que no ha habido un periodo tan universalmente cálido como el actual en los últimos 2.000 años. Los cuatro años más calurosos registrados en la Tierra se han dado durante esta última década.

Tal coyuntura está llevando a científicos y ecologistas a intensificar sus denuncias, a los ciudadanos a empezar a preocuparse y buscar mayor información y a algunos gobiernos a modificar sus políticas públicas y sancionar las malas prácticas. Véase el expediente de la Comisión Europea contra España por la contaminación del aire en Madrid, Barcelona y Granada. Otra cosa es que sea sencillo cambiar las actitudes individuales y algunas mentalidades, como las de los negacionistas climáticos.

“Los científicos están de acuerdo en que no ha habido un periodo La responsabilidad tan universalmente cálido como el actual en los últimos 2.000 años. Los cuatro años más calurosos registrados en la Tierra se individual frente al cambio climático”

Negar el cambio climático, sin importar las evidencias, se volvió un principio fundamental del Partido Republicano y del mismísimo Donald Trump cuando en 2016 aspiraba a la presidencia de los Estados Unidos, el segundo mayor emisor de CO2 a la atmósfera. El candidato había dejado en Twitter una frase que le perseguirá toda la vida: «El concepto de calentamiento global fue creado por y para los chinos para hacer no competitiva a la manufactura de los Estados Unidos».

Tras ganar las elecciones, Trump puso a un negacionista al frente de la Agencia de Protección Ambiental, desactivó el plan contra las emisiones de la administración Obama y el 1 de junio de 2017, hace tan solo dos años, retiró a su país del Acuerdo de París contra el cambio climático, el convenio internacional que sustituirá al Protocolo de Kioto en 2020.

Volvamos a las evidencias. Una ola de calor ha golpeado Europa este mes de julio con una intensidad sin precedentes. París registró su récord histórico de temperaturas con 42,6 grados. Las autoridades francesas declararon la alerta roja en 20 departamentos del norte del país. En Alemania, la temperatura superó por primera vez los 41 grados. Tampoco se libraron Holanda (40.7), Bélgica (40.6) y Reino Unido (38.1). En España 41 provincias estuvieron en alerta durante una semana. Lo excepcional de esta situación llevó a las autoridades de Bruselas a habilitar zonas de baño en las fuentes, interrumpir la actividad de centrales hidroeléctricas, prohibir fumar por temor a incendios, abrir los edificios públicos al refugio de los viandantes e incluso permitir al personal del transporte público trabajar en pantalón corto.

Además de las olas de calor, cada vez más frecuentes y severas, existen evidencias del cambio climático en otros fenómenos meteorológicos extremos: menos lluvias, pero con mayor intensidad, que provocan riadas e inundaciones, noches tropicales, huracanes de mayor categoría, grandes sequías, incendios forestales, incluso las frecuentes plagas de algas y medusas en el Mediterráneo.

Investigando el tema, encuentro tres testimonios reveladores. Joel Stewart, el capitán del Rainbow Warrior, el mítico velero de Greenpeace, afirma que «nos estamos quedando sin tiempo, los científicos nos dicen que nos quedan 12 años para cambiar radicalmente el uso de los combustibles fósiles. Si no, la temperatura va a subir demasiado. Ya estamos en un colapso climático y con este rumbo vamos al desastre».

Cristina Manzano, analista internacional, opina que «una de las muchas brechas que se dan hoy en nuestras sociedades es la de aquellos que asumen la emergencia climática y tratan de vivir dejando la menor huella ecológica posible y la de los que siguen pensando y actuando como si el planeta no tuviera límites».

Maribel Gallardo, catedrática de Física de la Universidad de Sevilla, asegura que «mitigar el cambio climático pasa por que nos concienciemos de que no podemos consumir tanto. Mientras queramos subir y bajar en ascensor, usar el coche para todo, poner el aire acondicionado a toda pastilla, coger el avión cada dos por tres… mientras sigamos con esto, no hay sistema energético que frene el cambio climático».

El cambio climático ya no es una idea abstracta. Ni una serie de hipótesis científicas que se puedan negar fácilmente. Los negacionistas han quedado fuera de juego. El calentamiento global es una realidad llena de evidencias, con las que debemos aprender a convivir a partir de ahora. Y es también un dilema entre la responsabilidad individual y nuestra propia comodidad.

Hasta ayer mismo no sabíamos casi nada del cambio climático. Pero hoy el problema ya está aquí. Nos ha alcanzado. Y ahora debemos cambiar nuestra actitud, nuestros hábitos de vida y nuestro modo de consumir: reciclando, ahorrando energía, utilizando el transporte público, mitigando nuestro impacto medioambiental. Consumiendo tan solo lo necesario. El consumismo es el gran enemigo del planeta. Y en eso, nosotros tenemos la última palabra. No podemos seguir mirando hacia otro lado.

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JULIO GROSSO MESA

Periodista y Profesor del

Departamento de Información y Comunicación

de la UGR. Autor de la tesis doctoral:

Ciencia en televisión: Las estrategias divulgativas del programa Redes 2.0 de Eduard Punset (TVE, 2008-2013) (.1673 Mb)

 
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