Ramón Burgos: «Al revés»

 

Me explica –San Google bendito– el por qué algunas máquinas de coser hacen su trabajo “al revés”. Las más antiguas tenían una pequeña palanca, situada a la derecha, prevista para hacer “nudo” al final de la costura; bastaba con cambiarla de posición y todo volvía a su ser. En el caso de las modernas, la cuestión se centra en pulsar los botones adecuados o, en último término, reiniciar todo el sistema.

Al hilo de esta información, no he podido evitar las comparaciones con la situación social por la que estamos atravesando en la actualidad, aunque –lo reconozco con toda humildad– he tenido que pasar varias noches en vela buscando y rebuscando fuentes fiables en los medios de comunicación y, especialmente, en la maraña de las redes controladas por los políticos de nuestro país. Y el resultado, aparte de monstruosamente complejo por su tamaño y contenido, enhebra un cierto tono desalentador, bastante cercano a la desilusión.

Por ello –teniendo en cuenta lo ya cosido en anteriores reflexiones– entiendo que, de una vez por todas, es imprescindible una profunda transformación en el fondo y en las formas; en la situación de nuestros gobiernos y de los que nos gobiernan; en los roles designados y en la exigencia de resultados, aprendiendo del pasado para no cometer los mismos errores y evolucionando –los conatos de revoluciones no son el camino– hacia un futuro que muchos deseamos lejos de la incertidumbre.

No podemos depender de las donaciones o de la buena voluntad. No podemos estar en manos de votos delegados. No es el momento de caprichos ni de ideas de iluminados. No es el momento de hipotecarse en proyectos faraónicos.

Pensad que nos esperan, días para la mas profunda cavilación y el reajuste del compromiso de todos (instituciones, asociaciones, ciudadanía, etc.); de reorganización y trabajo coordinado, apoyando unánimemente lo que sea bueno para nuestra convivencia en paz. Sin necesidad de palancas o botones.

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Ramón Burgos
Periodista

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