Marta Mora expone en el Centro Artístico 22 fotografías en blanco y negro del torero David Moreno ‘Alcazabeño’

Juan Chirveches, en representación del Centro Artístico, inauguraba en la noche del martes la exposición ‘El sueño de un matador’ de la fotógrafa y miembro de AFOGRA, Marta Mora que tiene a David Moreno ‘Alcazabeño’ como protagonista.

«Solamente por lo que ha generado en el mundo del arte, desde Goya a Picasso, pasando por infinidad de grandes artistas, el mundo taurino merecería un respeto profundo», explicó Chirveches para pasar a referenciar a uno de los grandes fotógrafos como Alfonso y de su hijo, cuyas fotografías se pueden admirar en el Centro Reina Sofía. A continuación dio paso a la fotógrafa quien agradeció su presencia al público «sobre todo para apoyar a las escuelas taurinas y para que no se pierda la tradición y el arte que tenemos en España». También al torero por haberle abierto «ese espacio tan íntimo como son los momentos anteriores de salir al ruedo y por haberle permitido fotografiarle el alma y el corazón».

En un momento de la inauguración de la exposición de fotografías de Marta Mora ::A. ARENAS

En efecto, en las fotos expuestas se puede ver a este torero que llevó a cabo una huelga de hambre ante la monumental de Frascuelo. En concreto, las instantáneas fueron tomadas en Sierra Morena, en la finca del afamado ganadero, Paco Sorando. Por su parte, ‘El Alcazabeño’ reconoció sentirse «superagradecido y superemocionado pues no se esperaba unas fotos y palabras tan bonitas». En este acto también intervino la poeta y artista Marijose Muñoz, autora de los textos poéticos que acompañan las 22 fotografías en blanco y negro. También puso su arte el rapsoda Paco Pérez con el recitado de un poema de Rafael de León. Esta exposición que se puede visitar hasta el viernes, 1 de noviembre, está enlazada con la clase magistral que este diestro realizará el próximo sábado, a las 5 de la tarde, en el coso granadino con el fin de recaudar fondos con la venta de las fotos.

El rapsoda Paco Pérez recita un poema de Rafael de León ::A.A.

EL SUEÑO DE UN MATADOR

Por Marijose Muñoz Rubio

Sobre la silla el gran sueño de Alcazabeño, vestido de blanco y azabache, el matador impaciente porque su capote negro esté invadiendo sus hombros y junto a él, dormida, sin aliento, su muleta sueña con laúdes de luna al viento.

Silencio en el aboyado, la piel se torna sedienta y del pipo de los sueños, bajo la eterna mañana calibra matices sutiles. Este corazón sediento por volver a torear ¡abre Granada tus puertas que el torero va a matar!.

Medias que me llevarán al camino de la arena, vestidas de borlas negras, de seda cómo montera.
Cíñete a mi piel bravía, escudo blanco de seda, empaque en su taleguilla, punto de serio torzal, con anchas tiras bordadas en tabinete febril.

Manos aún desnudas de espada, gallardía insuperable, visto mi cuerpo de blanco y lidia en esta vigilia. Flamean mis ojos esculpiendo sobre mí cegadoras pedrerías.

El raso viste mi piel de la cabeza a los pies, caireles y alamares, para templar en el lance y empacar en mi figura, ebrio de gracia torera.

Sesenta minutos, silencio y sudor… pasión sangrienta de la concepción taurina. El tendío me espera bajo la luz de la tarde. Este cestillo de sierpes que me evoca hacía el clamor.

Ya me siento en el transcurso de la perfección verónica, en un recreo de capote y vuelos altos de magia.

El pasador que sujeta mi coleta de torero, agonía suntuosa dormía sobre mi otamana, sin vida yacía lejos de mi castañeta.

Vencer y convencer a un tiempo, dónde ya nadie camina, ni cree, ni ama… amigos me visten glorias.

Nada es superfluo, penacho blanco en la sonrisa que evoca tarde de fiesta, David Moreno en la arena.

Corbatín de seda noble, que me vistes de hermosura, elegante y en tu origen de toreo y de bravura.

Chaleco sobre mi blanca paloma, camisa cuatro botones con cadenillas doradas y pasador filigrana.

Abriga bien mi cintura, ataviada de silencio, la templanza de una tarde que comienza ya en el ruedo.

Rezo a mi Virgen bendita, al Señor de los toreros, aún no entra sol en las bardas y la nostalgia me evoca, oración y desconsuelo.

Oprime mi montera cómo aquella a través de los lustros que nos recreó Montes y que me evoca tiempos gloriosos de Arte.

Por la copa esbelta de la encina alzó el vuelvo, la paloma de pecho níveo, al clamor del torero, laúdes de tarde en la dehesa.

No escucho clarines en la tarde erizada, te traigo un manto de lodo, sudor y sangre, en los alberos duerme por siempre el miura grotesco de verde y grana.

Bailaremos como broquel de un pecho sin defensa, tu cuerno y mi espada desnudos al viento, inquietos raudales de nuestros temores, tu lomo azabache ya brilla en la tarde.

Él, que todo lo ama con la espada, escala entre lutos la tarde sangrienta, confiesa el silencio y triste perfil y arrastra otra muerte como hoja de otoño.

Tu mirar en mis ojos clavados, este fuego suicida de la tarde, entre esta amargura entreabres la boca y exhalas violento jacinto en capote de lidia.

Tanto tiempo bailando la danza de muerte, me detuve en tu jergón encarnizado, no quedó perla libre de carmesí sangrienta, ni horas, ni viento…

Ver vídeo con imágenes del acto inaugural y las imágenes expuestas:

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