Ramón Burgos: «Así se nos trata»

“No somos minoría biológica (las mujeres), pero sí se nos trata como minoría”, afirmaba la lingüista Concepción Compani –en unas declaraciones a zetatijuana.com-, tras mantener que “La gramática no tiene sexo, no es ni incluyente ni excluyente”.

A mi entender, sabia reflexión que va más allá de la “moda” de “Desdoblar en masculino y femenino algunas palabras, utilizar todxs, tod@s o todes, así como separar entre lenguaje sexista y lenguaje inclusivo”.

Y, con permiso –o sin él–, en esta ocasión, las palabras de la filólogo me sirven para aplicarlas a un campo que considero más común: el de la tranquilidad ciudadana.

Más allá de lo mantenido en las redes sociales, publicaciones o informaciones al alcance de muchos, los corrillos callejeros están alcanzando tonos de desesperanza cercanos al enojo. Quizá por la falta de acción poblacional –desidia por anteponer el interés particular al general, el partidista al global–.

Es verdad que la prudencia siempre ha sido buena consejera, pero en un marco de igualdad y respeto a las normas colectivo-universales. Los derechos propios tienen su límite en la no colisión con los ajenos. Ni siquiera las mayorías –sean, en un contexto más global, “facciones” o no– pueden aplastar a las “minorías”; y más aún si la equidad no es la norma primigenia.

La convivencia en paz y armonía está muy por encima de aquellos proyectos de reboticas impenitentes –los inventos, con gaseosa y sin que perjudiquen a la salud de los demás–.

Por todo ello, y por lo que vengo manteniendo escritos atrás, me permito parafrasear a Concepción Campani en el final de este texto: “No somos minoría biológica”, los habitantes de esta Nación, “pero sí se nos trata como minoría” cercana a la concepción de rebaños adocenados.

Durante un tiempo fue “pan y toros”. ¿Y ahora…?

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Ramón Burgos
Periodista

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