El CAL presenta el libro ‘La cultura, querido Robinson’ de Guillermo Busutil en Granada

La Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico, a través del Centro Andaluz de las Letras (CAL), presenta el libro de artículos del escritor Guilllermo Busutil titulado ‘La cultura, querido Robinson’, dentro del ciclo de Letras Capitales y publicado por Fórcola Ediciones. El acto literario, organizado por la Agencia Andaluza de Instituciones Culturales y conducido por Jesús Ortega, tendrá lugar hoy, 28 de noviembre, a las 19.30 horas, en la Biblioteca de Andalucía.

Guillermo Busutil, escritor y periodista, nace en Granada en noviembre de 1961. En la actualidad es Director de la revista Mercurio, de la Fundación José Manuel Lara de Sevilla; columnista de opinión y crítico literario de La Opinión de Málaga; crítico de arte de la revista internacional Mercedes Benz y miembro del staff de redacción de la revista Ateneo Nuevo Siglo, del Ateneo de Málaga. En 1986 publica su primer libro de relatos Los Laberintos Invisibles, al que le han seguido Confesiones de un criminal (1988), Individuos S.A. (1999), Marron Glacé (1999), Drugstore (2003) y Nada sabe tan bien como la boca del verano (2005). 

También forma parte de diversas antologías como Lo que cuentan los cuentos (Universidad de México), Cuentos al Sur, (Editorial Batarro), El Relato Español Actual, (Fondo de Cultura Económica), Narrativa Española Contemporánea (Diputación y Universidad de Málaga) Pequeñas Resistencias (Páginas de Espuma) y Cuentos policíacos. Tinta y Pólvora (Páginas de Espuma) y la Enciclopedia de Andalucía (Tomo 4). Igualmente ha participado en las novelas colectivas El Nadador (ed. Arguval 1998) y ¿Quién teme a Papá Noel? (ed. Miguel Gómez 1999).

‘La cultura, querido Robinson’ recoge 69 artículos publicados por Guillermo Busutil, entre 2014 y 2019 en La Opinión de Málaga. En este ecosistema de rutina y realismo estricto en el que se han convertido nuestras vidas, la cultura es, para muchos de nosotros, robinsones náufragos de tantas pérdidas, una verdadera tabla de salvación, esa isla del tesoro que nos da refugio y nos permite sobrevivir al temporal, la única en la que la imaginación y el conocimiento echan raíces. El ruido y la saturación mediática nos incapacitan día a día a entender lo que nombran las palabras, lo que dicen las imágenes, lo que nos proponen la literatura, el cine, el arte o la música, todo aquello que sucede en una ciudad de la que sólo somos cicatrices y ecos. Frente a ello, la cultura no sólo nos aísla en el disfrute, el conocimiento y el reencuentro con nosotros mismos: también nos libera de la alienación del mundo-pantalla de cuyo laberinto de superficialidades, violencias y abismos somos rehenes.

La cultura es un detective que interroga lo que se esconde detrás de las apariencias de lo real, e indaga en los pasillos por los que siempre se escapa la imaginación. De su luz aprendemos a crear palabras nuevas, a construir imágenes distintas, a existir de otra forma más enriquecedora, del otro lado del espejo. La cultura es el lugar desde el que mirar el mundo con sentido crítico, y el estilo con el que lo vivimos de forma más auténtica.

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