Antonio Luis Gallardo Medina: «Lo que me queda de vida…»

 

Pertenezco a esa generación que teníamos un solo mandato:

Ser los mejores hijos, los mejores maridos, los mejores padres, los mejores trabajadores, los mejores amigos, en definitiva las mejores personas. Y ahora que ya creo haber intentado al menos todas esas cosas lo mejor que pude, estoy jubilado a nivel profesional, pero no a nivel personal.

Ya demostré, con creces, quien soy como persona. Lo que me queda de vida, intento que sea fructífero, disfrutándolo con lo que me venga en ganas, viajando, comprando, tomando café con un amigo, haciendo lo que me plazca, así sea estar sin hacer nada.

Por eso ya es tiempo de nosotros, y de dejar de rendir examen en tantos roles con que la vida nos puso a prueba. No pienso ser examinado por nadie. Mis Hijas me aman mucho, lo sé, lo siento y sé que soy importante para ellas, pero hace tiempo que iniciaron el vuelo y ya tienen su vida y familia formada.

Nosotros ya estudiamos, criamos hijos, trabajamos, cuidamos padres, estuvimos presentes cada vez que alguien nos necesitó ¿Acaso después nos van a hacer un monumento donde diga: “a una luchador, un ser ejemplar y virtuoso”? Seguro que no y si de casualidad lo hicieran ¡Ya no lo veremos!

Muchas veces me planteo, qué rápido pasó la vida, distraído como estaba, haciendo mil cosas. También me pregunto ¿Cuánto nos queda de vida, amigo? No lo sabemos, por suerte nadie lo sabe.

Mis queridas amigos, cuídense, no se repriman, aprendan a decir NO cuando quieran decir NO. Si es necesario y siempre para bien de nuestra salud mental, aprendan a mandar lejos a la gente que no sirve para nada (eso sí, con elegancia es mejor).

Ya es hora de discernir a quien le hace bien mi amistad, mi cariño, mi compañía y quien me busca sólo para llenar su aburrimiento, descargar su neurosis o hacerle un servicio. La vida está llena de gente egoísta que solo se satisface a si misma usando a los demás de distintas maneras y para diferentes propósitos.

Alejémonos de esos vampiros que nos roban la energía y sin embargo juntémonos con aquellos que nos hacen reír, seamos libres ya sea viendo la televisión, leyendo libros, escribiendo, jugando al dominó, o saliendo a pasear o tomar el sol. Qué placer caminar sin apuro ni rumbo fijo, y detenernos en cualquier lugar que nos llame la atención., disfrutar de las cosas sencillas, que hasta ahora no habíamos valorado.

Por favor, visitemos más seguido a los amigos que nos aportan, vayamos a lugares nuevos, escuchemos más música, animémonos a pintar, a hacer manualidades, yoga, meditación, canto, salsa, idiomas, jardinería, esas cosas que aparcamos, como volver a estudiar. ¡Lo que más nos guste! Todo sirve y es válido para hacernos sentir bien. La vida sigue, aprovechemos cada minuto de ella.

Alguien dijo… “Cuando la vida te presente razones para llorar, demuéstrale que tienes mil y una razones para reír”. ¡¡FELIZ AÑO NUEVO, 2020!!

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ANTONIO LUIS GALLARDO MEDINA

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