Rafael Bailón: «Señorías, tomen nota»

Recientemente, hemos asistido a la toma de posesión del nuevo gobierno de España.

Han sido meses de incertidumbre, bloqueos por intereses electoralistas, chantajes de una u otra parte, irresponsabilidad, descalificativos y muestras continuas de falta de civismo en el Congreso. Pero, ¿ha mejorado el talante de nuestros representantes? Sin duda, hemos entrado en una espiral de violencia verbal que influye en las calles.

Ataques, gritos, espectáculo circense en el hemiciclo. Así, se han escuchado improperios de todo tipo. Hemos pasado del imbécil o canalla a batasunos, machirulos o marranos.
Quienes usan la palabra indecentes deberían definir su propio comportamiento con el mismo vocablo. Vergonzoso resulta usar la palabra fascista o bolchevique, obviando lo que dichos términos significan. Felón, traidor, presidente fake, anticlerical, gerracivilista, estafadores, mentiroso, fraudes, villano de cómic, Tirano Banderas, timador profesional o separatista son algunos de los término empleados de manera frecuente por el político de turno (ese al que elegimos con nuestro voto y que demuestra tan pocas como malas maneras).

Soy muy sincero cuando les digo que, a diario, me pregunto si en política todo vale. Quizás los diputados que se erigen en representantes (con nuestro apoyo), deberían formarse.  Necesario resulta propiciar mecanismos que garanticen una ética de la que carecen la mayor parte de ellos. Comportamientos que evidencian una falta de moral conducen a la batalla en el exterior: personas que se enzarzan por pensar de modo distinto. ¿Se puede llamar a una persona sociópata tan a la ligera? Este país necesita unidad en los temas que nos afectan a todos. Todos debemos viajar en el mismo barco: izquierda, derecha, partidarios o no de referéndums, representantes de la España vacía,…

La última sesión (la que permitió tener un nuevo gobierno) fue un claro ejemplo de pelea tabernaria en la que existía un claro propósito: premiar al que más gritara. Broncas, coacciones, escupitajos o hooligans llenan las portadas de los periódicos. Señoras y señores que quieren tener sus minutos de gloria en un debate contrario a las formas básicas, a un vocabulario que lejos de ser elogiable, merece la mayor de las reprobaciones. Espero y deseo que sus señorías hayan tomado buena nota en pro de ofrecer una imagen bien distinta a la mostrada hasta la fecha.

Que mis deseos no caigan en saco roto.

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Rafael Bailón Ruiz

Profesor de ESO

 

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