Rafael Bailón Ruiz: «Ahora apelo a la unidad. Después,…»

Pletórico, irónico, sarcástico, con descaro y desvergüenza. Estos y otros muchos más son los adjetivos que definen a la persona que no es capaz de medir sus palabras. En este sentido,y, ante los hechos en los que nos hallamos inmersos ( la pandemia denominada COVID 19), un servidor no puede evitar tener que dirigirse una vez más a la clase política.

Deslenguado, maldiciente, insolente, verboso, malhablado o lenguaraz son adjetivos que aglutinan los citados al comienzo de mi exposición. Todos ellos y muchos más definen bien a quienes osan a hablar en el Congreso de los Diputados o el Senado, sin ser conscientes de la realidad a la que nos enfrentamos.

Sin tintes o colores de ningún tipo (hace tiempo que los míos son la familia, mis verdaderas amistades, la salud y poder tener la cantidad justa de dinero que me permita la felicidad), quiero sacar los colores a quienes alientan a las masas con un lenguaje arrollador a la par que oportunista para asistir a las manifestaciones, a esos o esas que como si encarnaran a un guerrero de película (tipo “Brave Heart”) hablan de “luchas políticas” (buscando la confrontación), aludiendo al paso necesario que el Gobierno debe dar para que sus ciudades pasen a la fase 1 ( me abochorna hablar de fases como si estuviéramos ante castings o plataformas de concursos, al modo de realities como “OT”).

¿No se dan cuenta que estamos hablando de vidas humanas?

Señoras y señores, ¿son conscientes que en algunas grandes ciudades los índices de mortalidad son mayores que los establecidos por los EXPERTOS?

Sí, señores, hablo de EXPERTOS (no necesito saber sus nombres) y sí arrimar el hombro. Cuando esto termine, cada uno está en su derecho de expresar su opinión (con aplausos o caceroladas, con el puño en alto o dando la espalda a la clase política,…).

Como a cada uno le venga en gana, manifiéstense, pero cuando venzamos al COVID 19.

Señores de lenguaje hiriente e intelecto corto, provocadores de la incitación y el odio, así como señoras de vestidos estampados (no diré eso que decía Sabina de “la falda muy corta y la lengua muy larga”). También a quienes ostentan el poder y jamás se vieron en otra (vivieron en pisos modestos y ahora en chalets de marqueses que tienen que custodiar nuestras fuerzas de seguridad), les pediría que midan sus palabras.

Les pido lo mismo a estos últimos, porque cuando uno tiene una RESPONSABILIDAD debe ser LEAL y llevar cabo algo que se conoce como DISCRECIÓN (guardar el secreto de confidencialidad), intentando no meterse en tantos charcos ni llevar a los suyos a pisar aquellos lodazales diseñados o creados por ustedes.

UNIDAD, les pido a los responsables de la gobernanza y cogobernanza ( también los presidentes autonómicos), así como a los que llevan desde el 14 de marzo haciendo campaña electoral (los de la oposición).

Tomen ejemplo de Alemania, Italia, Reino Unido, Portugal, Grecia o Francia (allí los políticos no tienen que mendigar por obtener los votos necesarios para una nueva prórroga, tampoco quieren pasar a la FASE 4 si la hubiera, hablando de MANÍAS o LUCHAS POLÍTICAS y alentando a las masas a no guardar la distancia de seguridad, concentrándose sin mascarillas ni protección para derrocar al gobierno,…).

Termino, insistiendo que en estos países tampoco tenemos ningún “BOCACHANCLA” que airea un acuerdo con la patronal o los sindicatos antes de que se produzca ni servidores de lo público que se preocupen más por sus intereses privados (lucir mascarilla con la ENSEÑA NACIONAL como si fueran los más patriotas del mundo y pedir al ciudadano ser IRRESPONSABLE, quizás porque no supieron digerir sus derrotas electorales).

Sea como fuere, izquierdas, centro, derecha y ultraderecha, van de la mano (en el resto del mundo). Después, será el momento del análisis, y, repito: “Aplaudan o desaprueben la gestión de unos u otros, sin ningún scratcher (el domicilio de una persona debe ser inviolable), independientemente de la ideología que profese y la simpatía o animadversión que nos produzca”.

Señoras y señores, ciudadanos de a pie, estemos a la altura, ya que quienes nos representan hace años que dejaron de estarlo.

¡Qué mis deseos no caigan en saco roto!

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Rafael Bailón Ruiz

Profesor de ESO

 

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