Daniel Morales Escobar: «Diario veraz de un profesor confinado ( y II)»

¡Qué difícil, en esta segunda parte de mi Diario veraz…, lograr el equilibrio entre lo que me gustaría decir y lo que debo! Han sido muchas semanas de trabajo casi oculto en las que los sinsabores se han alternado con las satisfacciones para presentarse. Y tanto a unos como a otras las he recibido en casa, a veces tan temprano que me pillaban en pijama y zapatillas. Además, no quiero ser pesado con mis escasos lectores, vayamos a que su número, en vez de aumentar, se reduzca con mis penas y alegrías. Por eso, solo estos breves fragmentos, que tratan de reflejar lo mejor y lo peor de unos meses insólitos y agridulces que ya han pasado.

14 de abril de 2020 (martes)

En condiciones normales estaría recordando a los alumnos que, tal día como hoy, hace ochenta y nueve años, se proclamaba la II República. Pero “en condiciones normales”, no en las que tenemos, cuando llevamos ya más de un mes en Estado de Alarma y confinados. Las vacaciones han sido puramente domésticas. Eso sí, el tiempo tampoco ha invitado a salir de casa, lo que es de agradecer. Y ayer “regresamos a clase”, aunque no a las aulas. Seguimos con una enseñanza telemática, cada vez más cuestionada pero la única posible en estas circunstancias.

22 de abril de 2020 (miércoles)

Esta mañana me he llevado un jarro de agua fría: he visto en la página del instituto en Facebook un vídeo en el que “Los profesores… dan ánimo a sus alumnos”. Está muy bonito, pero me ha dolido mucho que quien lo ha organizado no haya contado conmigo. Nadie me ha informado de la idea ni ha buscado mi colaboración. Solo he podido escribir un comentario a la publicación: “Yo también os animo a todos los alumnos (diurno y nocturno) y os felicito por lo bien que lo estáis haciendo. Un abrazo”. En fin, es lo que ocurre cuando se dispone de varias vías de comunicación: no siempre se elige la adecuada para llegar a todo el mundo.

13 de mayo de 2020 (miércoles)

Es el día de mi cumpleaños. Ya 58 años, de los cuales, casi 34 dando clase. Y sin embargo, esta situación profesional está siendo toda una experiencia nueva, que algún día podremos contar con orgullo. De hecho, me está gustando vivirla, pese a las dificultades. Como siempre, las satisfacciones te vienen principalmente de los alumnos. Lo digo porque ayer, por ejemplo, me llegaron los comentarios de los de Ciudadanía sobre el vídeo “Empatízate”, hecho por varias personas de AGRAELA y que va sobre una enfermedad tan cruel como la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), que se llevó a Manolo en dos años. En general están muy bien, pero hay tres particularmente emotivos, que me han conmovido y que he enviado a Cloti, una de sus autoras, a quien también le han gustado mucho y me ha dicho que solo por ellos ha merecido la pena. El siguiente párrafo es el primero del comentario de una alumna:

“Ver este vídeo no solo me ha puesto los pelos de punta, me ha hecho reflexionar sobre mi día a día y sobre cómo nuestra vida puede cambiar todo de un día para otro. La vida de estas personas dio un giro completo al conocer su diagnóstico y ser consciente de que esta enfermedad iba a suponer un cambio total de su rutina y tener que afrontar ese deterioro tan duro. Sus historias me han tocado el alma y realmente he podido sentir su dolor y la lucha a la que se enfrentan todos los días. (…)”.

¡Bravo por esta asignatura!, capaz de arrancar palabras así, que siento, incluso, como un gran regalo de cumpleaños.

La pizarra de mi clase de Ciudadanía el día 29 de octubre de 2019. Tratábamos sobre líderes políticos. ¡Cómo la he echado de menos!

15 de junio de 2020 (lunes)

Llevo bastantes días sin escribir en este diario, posiblemente por no haber nada especialmente interesante que contar, pero también porque los artículos que semanalmente escribo para IDEAL EN CLASE me llevan muchas horas y mantienen mi cabeza ocupada en ellos. Además, hemos tenido un largo puente del Corpus, como otros años, solo que este ha sido sin tarasca, sin feria, sin procesión, sin fiesta local, sin carocas, ¡sin nada!

18 de junio de 2020 (jueves)

Hoy no he dormido bien. Ayer tuve una reclamación de un alumno que ya había suspendido la primera evaluación y que no ha hecho prácticamente nada desde marzo, por lo que también suspendió la segunda y ahora la final. Por si estos eran pocos méritos, he podido comprobar que en el examen que le hice hace unos días por la plataforma, para recuperar la 2ª evaluación, copió descaradamente dos preguntas. En otras circunstancias le habría puesto un 0, pero ahora, como no podemos bajar las notas con respecto a las que tenían antes del confinamiento, he tenido que mantenerle un 4. Y ha reclamado, sin ni siquiera preguntar antes por los motivos de su suspenso ni pedir ver la corrección de su examen. ¡Sorprendente, pero es lo que tenemos!

Por el contrario, al mediodía el jefe de estudios del nocturno nos ha reenviado los whatsApps de Justo, que ha aprobado todo con buenas notas y agradece nuestro trabajo con estas palabras:

“Gracias a este equipo docente y administrativo del Instituto… Sois inmejorables”.
“Y profesores como ustedes hacen de los alumnos grandes personas… De corazón”.

Como tutor, le he contestado dándole las gracias en nombre de todos. Le he dicho que ha sido para nosotros un placer dar clase a un padre que quiere ser un ejemplo para su hija (porque Justo es un hombre con familia) y que tanto ella como él pueden estar muy orgullosos, como lo estamos nosotros.

24 de junio de 2020 (miércoles)

Anoche tuvimos la cena de departamento para despedir a Juan Manuel, que se jubila. Fue en la terraza del Carmen de la Victoria, frente a la Alhambra. Estuvimos todos. Y pasamos una noche estupenda en un sitio precioso. Se notó que teníamos ganas de vernos y de conversar, de pasarlo bien en suma. Ni un solo comentario feo ni palabra de más. Lo de menos fue la comida: curiosamente todos pedimos lo mismo, salmorejo y lasaña. Y cuando propuse, tras la tarta de chocolate, tomar allí una copa, les pareció perfecto; así, los once estuvimos hasta el final. Creo que lo necesitábamos y nos ha venido como medicina santa después de estos meses de trabajo desde casa, tan fríos y solitarios. Posiblemente la próxima jubilación en el departamento será la mía, puesto que soy el mayor de los que quedamos.

El departamento de Geografía e Historia del IES Padre Manjón (algunos ya jubilados). Un equipo de lujo para trabajar aprendiendo y enseñar disfrutando.

¡Qué barbaridad, ya hablando de mi jubilación!

 

Ver artículos anteriores de

Daniel Morales Escobar,

Profesor de Historia en el IES Padre Manjón

y autor del libro  ‘Un maestro en la República’ (Ed. Almizate)

 

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