Antonio Luis Gallardo Medina: «Arriba el ánimo»

Mucho se ha escrito y hemos leído sobre la Covid-19 en estos meses de confinamiento, al final, todos llevamos un virólogo o científico encima, de pacotilla claro y de andar por casa.

Hasta ahora y tras meses de pandemia, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha establecido que los síntomas más habituales de la Covid-19 son la fiebre, la tos seca y el cansancio, aunque el paciente también puede tener dolores, congestión nasal, dolor de cabeza, conjuntivitis, dolor de garganta, diarrea, pérdida del gusto o el olfato, erupciones cutáneas o cambios de color en los dedos.

Pero se ha ido más lejos aún. Un enfermo con coronavirus en Francia ha experimentado el priapismo, una condición en la que el pene sigue erecto durante horas en ausencia de estimulación o después de que la estimulación haya terminado. ¿Podría ser otro síntoma del coronavirus?

Según esta información, que ha publicado ‘The Daily Mail’, el paciente galo tiene 62 años y comenzó a tener la erección cuando estaba siendo atendido en las instalaciones hospitalarias al estar afectado por la Covid-19. Los médicos descubrieron entonces coágulos de sangre en el pene del hombre, lo que le produjo el bloqueo de las venas y arterias en los genitales y que se tradujo en una erección de cuatro horas.

Me ha venido a la memoria mis 35 años trabajando en la multinacional Pfizer y cómo dice que descubrieron Revatio, Sildenafilo o Viagra. Pacientes en la UCI con tratamiento de Hipertensión Arterial Pulmonar, vieron que tenían erecciones al darle Revatio.

La verdad sea dicha, esto del coronavirus cada día se sabe más cosas o quizás se desconocen otras muchas. Pues un día se habla de la nicotina, otro de la mutación, otro de la vacuna y depende la fuente o especialista que hable. Pero lo que nunca imaginaba es que sería competencia de la Viagra o pastilla azul.

Maldito bicho y maldita pandemia que tantas vidas se han llevado y ahora incluso pareciera se hacen chistes o mofas con este tipo de noticias. Pues no, bastante tiene el pobre hombre que a sus 62 años haya tenido que ser tratado de priapismo. Aún me acuerdo del tratamiento y la aspiración de los cuerpos cavernosos, los médicos tienen que drenar y, finalmente, el pene vuelve a su estado de reposo. Lo dicho arriba los ánimos!

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ANTONIO LUIS GALLARDO MEDINA

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