Blas López Ávila: «Temprano madrugó la madrugada»

Escultura de arena de Sudarsan Pattnaik en homenaje a Aylan Shenu.  

“Cuando al principio Dios creó los cielos y la tierra,
reinaba el caos y no había nada en ella.
El abismo estaba sumido en la oscuridad…” (Génesis)

 Sin poderlo evitar, con toda la rabia y la desesperación, me ha venido a la mente el principio de la creación y, permítanme que les diga, que de ser esto cierto, Dios se equivocó profundamente al crear el mundo en tan poco tiempo y, en consecuencia, este invento no le salió excesivamente bien. Algunos días más tendría que haberse tomado para poner en marcha este engendro. Vaya por delante que con esta afirmación no pretendo ofender a nadie ni resultar irreverente y que si tal escribo, puede que sea más producto de mis limitaciones o, si quieren, como un ejercicio de fe viva.

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