Futuros forjados en el IES La Paz

Porque, como decíamos, negar los problemas sería absurdo. Pero negar que hay personas poniendo soluciones, sería un insulto. Personas que consagran su día a día a enseñar «lo que haga falta» y a abrir las miras de los adolescentes del barrio hacia un futuro laboral que no es, ni mucho menos, imposible. Ellos son los profesores del IES La Paz, «profesores que han elegido estar aquí mediante puestos específicos. Son profesores vocacionales. Aquí no hay sitio para el catedrático de pizarra; si el niño no sabe leer, le enseñamos a leer. Si no se sabe las tablas, se le enseñan las tablas. Yo mismo soy Licenciado en Física y sé que primero hay que enseñar a sumar», describe Rafael.

«Lo que hacemos es muy relativo -explica Tójar-. No podemos solucionarlo todo desde el centro. El Ayuntamiento y la Junta tienen mucho que ver. Se trata de coordinar los esfuerzos de todos los centros de la zona, servicios sociales e instituciones políticas».

Lucha

La filosofía contra el absentismo del IES es «no recriminarles porque no vienen y felicitarlos porque están aquí». De esta manera, el proyecto curricular es totalmente flexible para que se pueda adaptar a todo tipo de alumnado: «La mayoría viene sin saber leer o escribir».

Para combatir la desidia, la ausencia y la implicación de los alumnos, el IES mantiene una atención personalizada con grupos pequeños. «La ratio es de 10 alumnos por aula gracias a una sobredotación de profesores y a que todas las clases están desdobladas y se realizan en un ambiente de clase particular: el profesor en el centro y los alumnos a su alrededor. Todo muy familiar»:

Para conseguir fidelizarlos al centro siguen una serie de actividades especiales. La estrella, sin lugar a dudas, es el IMFE, que ofrece a los alumnos de 3º y 4º talleres profesionales en las clases de tecnología (peluquería, informática, electricidad, cocina…). «Eso se complementa dentro del centro con una orientación profesional… Estamos consiguiendo que algún alumno pase a FP, y la están sacando, algo que era impensable hace años. Alguno, incluso, hace Bachillerato… Créeme cuando te digo que cuando vemos a algún alumno trabajando en empresas sentimos un gran orgullo. Está fuera del mundo de la delincuencia y esas cosas… Es un gran éxito para nosotros».

Otro de los aspectos que tratan especialmente es el acercamiento a Granada. «Ellos dicen bajar a Granada -apunta Tójar-, no se siente parte de la ciudad. Por eso, a través de muchísimas actividades complementarias con el profesor adecuado vamos a teatro, conciertos, visitas artísticas… Para que se sientan parte integrante».

De Granada al barrio

La relación del centro con los padres y madres de los estudiantes es muy buena. «Ellos son conscientes de que es difícil, pero en gran parte colaboran con el profesorado y los tutores. Cuando los ves a ellos te das cuenta de la precariedad económica que tienen, saliendo de la droga… Esas cosas se trasladan al centro y los niños viven la problemática de sus casas. Por eso aquí se trata de darles un trato afectuoso, tranquilizarlos…»

Así, los 22 profesores del IES La Paz, día a día, se esfuerzan por descubrir a sus alumnos que otro mundo es posible. Que son parte de Granada y que el trabajo tiene su recompensa. Una recompensa alejada de estereotipos, de prejuicios y de todo tipo de delincuencia. Ya sabe: «La pluma es más fuerte que la espada».

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