«El reglamento supone una mayor seguridad jurídica»

Avanza que «probablemente se apruebe en el mes de abril a fin de que pueda tener plena vigencia en el próximo curso 2010/2011. El proceso completo habrá durado aproximadamente un año».

-¿Cómo valora y califica la Educación en Andalucía en la actualidad?
-La veo con muchísima esperanza. Me parece innegable que tenemos una consejera de gran valía, volcada en su tarea y abierta a escuchar y aumentar las posibilidades de educación. Vemos que en plena crisis se incrementan los recursos en educación; nunca hemos tenido tanto profesorado, tantas personas trabajando en educación, con tan buena formación y con tantos medios para continuar su formación; hay sindicatos, asociaciones de padres y madres, asociaciones de directores absolutamente comprometidos con sus responsabilidades… También la veo con preocupación. Hace unos días se publicaba el barómetro de la Opinión Pública de Andalucía y, como es natural, nos quedábamos con lo más noticioso, el cambio en la intención de voto. Pero nos ofrecía también todo un capítulo dedicado a la educación y en él casi la mayoría opinaba que la educación había empeorado y claramente se decía que los principales responsables eran las familias, el propio alumnado y la televisión, como si los problemas que se manifiestan en los centros surgieran y crecieran fuera de ellos. Estamos ante un cambio de cultura enorme y la educación, que es transmisión de una cultura, de los valores que el alumnado necesitará para integrarse en una futura sociedad como persona, sufre por estar en el centro de esta crisis. Pero sin derrotismo. En educación no se puede estar con actitudes derrotistas y, repito, pocas veces hemos tenido una Administración mejor predispuesta y orientadas y además tenemos más y mejores recursos humanos y materiales que nunca.

-¿Cuáles van a ser las principales novedades del reglamento de Organización de Centros?
-Hay cambios en la misma estructura y también en los contenidos por ser el desarrollo de dos nuevas leyes, la Ley Orgánica de Educación, de carácter estatal, y la Ley de Educación de Andalucía. Los borradores de los nuevos Reglamentos están más centrados en el funcionamiento interno de los centros y son más extensos. La experiencia desde 1997 ha servido para introducir orientaciones y concreciones en orden a lograr una mayor operatividad. En algunos casos, hay una nueva distribución de funciones y mayor precisión en relación a los derechos, deberes y competencias lo que siempre supone una mayor seguridad jurídica.

-¿Hasta qué punto van a tener más ‘poder’ los directores?
-Se trata de una tendencia no ya de los Reglamentos sino en toda la política y legislación educativas de nuestro país. La Ley Orgánica del Derecho a la Educación, de 1985, dio el máximo poder al Consejo Escolar de cada centro y convirtió al director en ejecutor de los acuerdos de los órganos colegiados. Ahora nos acercamos a lo que es habitual en los sistemas educativos europeos y el director se configura con carácter ejecutivo: es él quien toma las decisiones y dirige el aprendizaje y la educación que se lleva a cabo en el centro. Asume responsabilidades, designa a los jefes de departamento, supervisa la práctica docente, colabora con la evaluación y mejora del centro, ejerce la jefatura del personal con capacidad sancionadora, entre otras cosas.

-¿Serán más autónomos los centros educativos?
-Diría que es uno de los objetivos centrales de la LOE y la LEA y consecuentemente de los nuevos Reglamentos. Hay un capítulo dedicado en exclusiva a la autonomía pedagógica de organización y gestión. Se quiere que cada centro se organice de acuerdo con su realidad y su contexto para obtener los mejores resultados educativos. Corresponde al centro decidir su propio modelo de funcionamiento y, en consecuencia, debe elaborar su propio proyecto educativo con sus objetivos, concreción de contenidos, procedimientos y criterios de evaluación, organización de actividades de refuerzo y cooperación así como planes de convivencia.

-¿Qué otras mejoras van a haber?
-Son muchas, en algunos casos innovadoras, en otros se trata de intensificar y buscar más eficacia a lo que ya existía. Creo que lo que caracteriza a los nuevos Reglamentos es la búsqueda de la operatividad en la educación y aprendizaje, la superación del trabajo aislado, la programación y evaluación en orden a la mejora, la coordinación, el trabajo en equipo. También es muy importante la organización por áreas de competencias en secundaria (social-lingüísticas, científico-tecnológicas, artísticas y de formación profesional) que incorpora esta orientación del aprendizaje.

-Se ha hablado mucho de los profesores, pero ¿Cómo afectará al alumnado?
-Será ‘la prueba del nueve’ de los Reglamentos, pues los centros educativos están en función de la educación del alumnado. A ellos se les dedica el primer título de la norma y se detallan sus derechos y deberes. Allí se habla de estudio y respeto como deberes consustanciales al carácter de ‘alumno’. También de participación, de derecho a la formación, a ser informado sobre los criterios con los que será evaluado. Creo que los nuevos Reglamentos contribuirán a que reciban una mejor formación.

-¿Qué le dice a las personas que critican el nuevo reglamento?
-He leído pocas críticas absolutamente descalificatorias. Las hay, pero en un grado tan absoluto y desde miras tan parciales que ellas mismas se desacreditan. Otras, aún siendo muy duras, se acercan a lo que puedes ser una estrategia negociadora pues no dejan de incluir alguna fórmula que permite entrever que se valora como punto de partida y admiten que se han hecho mejoras pero… De todos modos es difícil pensar en una reforma educativa sin duras críticas. Unas veces por la pasión que suscita la educación, otras porque la miramos desde nuestra óptica y nuestros intereses particulares, tendemos a subrayar lo que no nos convence. Pero los centros no son de ningún sector concreto, son de la sociedad y corresponde a los responsables políticos que la sociedad ha elegido comprometerse con las medidas que entiendan van a permitir que los centros cumplan las funciones que requiere la sociedad.

-¿Qué nota pone al reglamento?
-Todavía no ha llegado su ‘día del examen’. Hasta ahora, respecto al proceso, si viera a un alumno de la Facultad actuar como viene haciéndolo la Administración, pensaría en el sobresaliente. Temo que se ceda ante quienes pueden hacer más ruido o presión. También comprendo que en educación los saltos suelen resultar falsos, que lo importante es el progreso paulatino.

-¿Qué opina de que se firme un Pacto por la Educación?
-Muy importante. Sobre todo porque supondría sacar los grandes objetivos de la educación de la lucha partidista. Sería también reconocer que siempre, pero ahora mucho más, una sociedad depende de la calidad de su educación.

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