Manuel Ruiz expone en Loja y desarrolla un taller con alumnado de CEIP Caminillo

La idea de la exposición es mostrar la relación que hay entre ambos recintos- la Alhambra de Granada y la Alcazaba de Loja- al igual que no se entiende Granada sin su Alhambra, no se entiende Loja sin su Alcazaba que está presente en el imaginario colectivo de todos. En ésta exposición la Alcazaba de Loja se convierte en contenedor de la Alhambra de Granada con las particulares visiones que de ella nos muestra la pintura de Manuel Ruíz.

El nombre de la exposición quiere recordarnos que en los procesos creativos siempre hay detrás una persona con sentimientos que nos da a conocer su visión particular sobre algo y para el artista con el que trabajamos en ésta ocasión el corazón moverá su vida y la creación de sus imágenes. La inauguración de la exposición vendría acompañada de la mejor de sus partes que fué un taller del pintor con escolares del primer ciclo de primaria colegio Caminillo.

El museo que va al cole

Para tal ocasión los niños se hicieron pegatinas alusivas a Manuel Ruíz con dibujo y frase, fué una calurosa bienvenida, que sentó muy bien porque en esos momentos nevaba en Loja. La actividad consistió en un encuentro con los niños en el que pudieran trabajar de forma directa con el pintor.

Manuel Ruíz comenzó hablando del corazón que fue el hilo conductor de la actividad en la que los escolares experimentaron cómo se puede pintar con la boca mediante un soplador, el uso de témperas para pintar con pajitas e incluso como un pulverizador se pude convertir en otro instrumento para pintar.

Cada uno hizo una plantilla que decoraría su dibujo, con un folio doblado que recortaron a su gusto cada uno tuvo un resultado diferentes pues las plantillas eran todas distintas, ésta plantilla se puso encima de otro folio con un corazón dibujado y se pulverizó con pintura, todos fueron distintos. Lo siguiente que se hizo fué colorear un plato de cartón en el que Manuel Ruíz había hecho un dibujo, cada uno lo decoró a su gusto.

El papel continuo que se usó para proteger la mesa de trabajo, se convirtió en mural para el cole en el que todos los participantes estamparon su nombre como símbolo de trabajo colectivo. La actividad finalizó con todos muy contentos y se completará con la visita de los niños al museo para ver la exposición.

 

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