Vicente del Bosque, marqués de la humildad y doctor honoris causa de los valores deportivos

 

Ahora, con el título nobiliario otorgado por el Rey, sigue siendo una persona humilde. Del Bosque ha asegurado que “le da corte y apuro tantos títulos y distinciones hacia su persona”. Don Juan Carlos justifica la concesión del título nobiliario al seleccionador  por su “gran dedicación” al deporte español y por su “contribución al fomento de los valores deportivos” que merecen ser reconocidas de manera “especial”.

 

No hablo de la imagen mediática, me refiero al trato real que ha tenido y tiene con todas las personas que le conocen. En una sociedad y en un deporte donde lo que se vende son antivalores como la mentira, el egoísmo, la altanería, etc., es bueno y deseable que los medios de comunicación destaquen los valores humanos como es este caso.

 

Son muchos los valores que nos ha obsequiado el actual seleccionador español a los que nos dedicamos a la educación, desde el respeto con que aceptó su relevo en el Real Madrid, porque no era un entrenador moderno y mediático. Su gratitud a su mujer y sus hijos (el gesto con Álvaro, cuánto habrá ayudado a otras personas con Síndrome de Down), su reconocimiento del trabajo en equipo cuando proclama que el éxito de la selección fue el equipo y la deportividad, su actitud ante la enseñanza: “Me enseñaron que es mejor una sonrisa que un grito, una línea recta que los rodeos, la mano izquierda y la diplomacia que los conflictos, en fin, el diálogo a la imposición, la verdad a la mentira”.

 

Su cercanía a los demás quedó demostrada con el gesto de abandonar la comitiva de autoridades en la Universidad de Castilla la Mancha, después de su investidura como doctor honoris causa, para saludar y felicitar al coro de la universidad de mayores que había interpretado el “Veni creador spiritus” y el “Gaudeamus igitur”.

 

“La humildad y el saber no están reñidos. Nadie está por encima de nadie. Cada uno en su trabajo se expresa como mejor sabe o puede, y es tan admirable el científico que descubre cosas como el jugador que emociona a las masas. La importancia no es la misma. No se puede vivir sin ciencia, pero tampoco sin ilusión”. Vicente del Bosque, doctor honoris causa de los valores humanos, en su intervención, defendió los valores del deporte (del fútbol en particular), como “una escuela para formarse como persona, para aprender valores que en otros ámbitos resulta más complicado adquirir”.  

 

Desde hace unas décadas ha existido una corriente en algunas Facultades de Educación y en algunos profesionales de la Educación Física y de otras áreas en la que si no te situabas en contra del deporte no eras progresista. Las corrientes sociocríticas de la EF han hecho menos por la Educación que Vicente del Bosque. El seleccionador ha reivindicado el deporte y los valores del deporte del fútbol y ha remarcado que lo importante no es ganar, sino cómo se gana.  

 

En el discurso para el Premio Príncipe de Asturias de los Deportes resaltaba los valores universales del esfuerzo, el sacrificio, el talento, la disciplina, la solidaridad y la modestia en el deporte y en la selección campeona del mundo.

 

Vicente del Bosque, premiado con el príncipe de Asturias

 

Luís Miguel Ruiz Pérez, en su laudatio, señalaba en Vicente del Bosque, entrenador, como profesional comprometido con su deporte, pero que sabe que la clave del éxito consiste en no estar nunca por encima de sus jugadores, en la fama ni en la importancia, sino en mantenerse en un segundo plano, discreto y atento.

 

Se recoge también en ella lo que José Antonio Marina escribió haciendo un paralelismo entre el entrenador y el profesor: “… mis ideas pedagógicas se aclararon el día que comprendí que un profesor es, ante todo, un entrenador. Juega en el mismo equipo que sus alumnos, no frente a ellos. Su meta es conseguir que se desarrollen las habilidades necesarias para realizar sus propios proyectos”.

 

Los que nos dedicamos a la enseñanza de la Educación Física y el Deporte tenemos un buen referente en Vicente del Bosque y estamos muy satisfechos por este reconocimiento.

 

Tiene que servir de ejemplo para los entrenadores en edad escolar donde el deporte tanto recreativo como competitivo, tienen que ser educativos y que potencien los valores deportivos: Respeto a los compañeros, saber ganar y perder, fair play, cooperación con los compañeros, tolerancia, respeto de las reglas, actitud crítica hacia ciertos comportamientos no deportivos de alta competición (ganar a costa de todo), etc.

 

Miguel Ángel Delgado Noguera
Universidad de Granada
Dpto. Educación Física y Deportiva
Contacto: madelgad[arroba]ugr.es 

 

 

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